El Madrid se acostó líder

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Respect. Algún aficionado recibió a los jugadores del Madrid a su llegada al hotel de Cádiz con gritos de “¡peseteros!” y “¡esquiroles!”. A su vez, el Cádiz, equipo al que todos tenemos una simpatía y un cariño que ha sabido ganarse a lo largo de su historia, saltó al campo con una camiseta presuntamente reivindicativa que ponía: “¿Superliga? El fútbol es de todos”. Me parece un acto de injusticia supina. Si hay un equipo que está justificando sus sueldos y que se está dejando la vida en las malas (plaga de lesiones, numerosas bajas por coronavirus…) es el Real Madrid. Muchos de estos jugadores han nacido en barrios humildes, con familias que pasaban penurias por llevar al crío a entrenar para que pudiera cumplir su sueño de jugar un día en este equipo universal. Nadie les ha regalado nada. Fútbol puro. He visto camisetas en otros estadios que ponían “gánatelo en el campo”. Pues eso hizo el equipo de Zidane, con un primer tiempo para enmarcar. Sois muy grandes, chavales.

21, impar y blanco. Me enteré del once de Zidane a las 21 horas y 21 minutos del día 21 de abril del año 2021, dentro del siglo 21. Ese número lo llevaba Odegaard en su camiseta hasta que decidió emigrar con Arteta al Arsenal. Su talento no se echó en falta en la Tacita de Plata. Sin el noruego, sin Kroos, sin Modric y sin Valverde, imaginar que íbamos a ver un partidazo de la tropa de Zidane resultaba casi quimérico. Pero este equipo no conoce la palabra “excusa”. Casemiro es muy grande, aunque no es Superman. Pero sí es Batman, lo que permitió a Zidane poner a su lado a Robin (Antonio Blanco). Y la fórmula fue un éxito. Blanco, con ese apellido acabará triunfando aquí, es un cordobés que me recuerda a Marcos Llorente. Su actuación fue completa, sin fisuras, taponando la zona de creación de los gaditanos. Me gusta. El futuro es blanco…

‘O Rei’ Karim. Se me acaban los adjetivos con el francés. Aupó a su equipo al liderato momentáneo con otros dos goles y una asistencia (a Odriozola, que cuajó un buen partido). Karim se siente el referente de este Madrid que se afana por lograr un doblete que tendría un mérito superlativo. Vinicius sacó el primer penalti que pitan al Madrid en seis meses y Benzema lo transformó. El Cádiz de Cervera achicaba agua, pero no pudo evitar un 0-3 que al descanso dejó todo visto para sentencia. Por fin una noche tranquila…

El Buitre. El Carranza siempre tendrá un lugar especial en el corazón de los enamorados, como es mi caso, de ‘La Quinta del Buitre’. Los madridistas de mi generación jamás olvidaremos el placer que nos dieron estos chavales salidos de la Fábrica como un volcán en erupción en los felices 80, ilusionando a un país entero con su magia y sus filigranas sobre el terreno de juego. Todo empezó en Cádiz, un 5 de febrero de 1984. Emilio Butragueño, un pecoso que llenaba el Bernabéu los sábados por la tarde para ver sus genialidades en el Castilla, recibía su bautismo de fuego con un partido que estaba muy cuesta arriba. Con 2-0 irrumpió para hacer historia. Metió dos goles y colaboró en el tercero. Esa maravillosa remontada llevó al gran Juanito a subirle a hombros ante un Carranza entregado como los grandes toreros el día de su alternativa. Viene a cuento este recordatorio porque esta semana se ha ido para siempre el padre de Butragueño, Don Emilio, socio número 75 del Real Madrid que a sus 96 años se nos fue para siempre. Era un señor, un caballero y un madridista impecable. Como su hijo. De casta la viene al Buitre…

Líderes. A la espera de lo que pase este jueves en el Wanda y el Camp Nou, el Madrid se acostó líder con todos los honores. Este equipo jamás se rinde. Es el sello de Zidane. Merci.

 

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