Los Timberwolves vuelven a batir al mejor equipo de la NBA

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Los Wolves son otros con D’Angelo Russell acompañando a su amigo Karl-Anthony Towns. Desde que los dos están juntos y a pleno rendimiento las sensaciones y los resultados son otros. La temporada ya está perdida y hasta cierto punto no les es tan bueno ganar partidos como éste, pero es una llamada de atención. No son tan malos. El mejor equipo de la NBA hasta el momento, los Jazz de Utah, ha sucumbido dos veces en tres días ante los jugadores de Minnesota. Y el otro partido que disputaron ambos también acabó con ese resultado, tomándole la medida al lomo de los de Quin Snyder. Cosas que pasan en una competición impredecible. 

Los Wolves estuvieron a punto de tirarlo todo a la basura en un último cuarto muy malo. El partido fue de altibajos, empezando mejor los Jazz y dando paso a un dominio hercúleo de los locales hasta que se les puso la pantalla en negro al entrar en los minutos decisivos. Ayudó, sin embargo, que uno de los señalados como mejor defensor de la NBA tuviera un error infantil de marcaje en la última jugada local. Rudy Gobert dejó sólo a Russell, que recibió el pase de Rubio en un saque de banda y anotó la canasta ganadora. Conley no acertó en la última acción. 

Los Timberwolves han dado el año por sentenciado, pero sus jugadores no lo ven de la misma forma. Por eso pelean como si fuera diciembre, por eso quieren dejar claro que hay mejor equipo de lo que se ha visto esta campaña. Se repusieron de un temeroso primer cuarto, en el que acertaron con cinco tiros lejanos y nada más. El líder de la NBA se vio en la necesidad no sólo de mejorar su imagen, sino de ganar para que los Suns no sigan soplándole en la nuca. En el segundo cuarto los Jazz se quedaron en catorce raquíticos puntos, todo un aviso de por dónde iban a ir los derroteros. Russell (27+12) y Towns (21+11) están casi siempre, pero que Edwards metiera uno de los diez triples que intentó no pasó por algo importante si se unían otros como el español Juancho Hernangómez, autor de 14 tantos. Pasos hacia delante. Los Jazz, obviamente, pelearon hasta el final y se quedaron a una jugada, pero qué jugada. A Gobert se le vieron las costuras por no estar atento y Russell sólo tuvo que empujarla hacia dentro a cuatro segundos para el último bocinazo. Son errores y derrotas que no se puede permitir un candidato al título.

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