Madrid-Efes, una cuestión de orgullo en un Palacio vacío

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Si las opciones del Madrid de clasificarse para la Final Four fueran acciones en bolsa, la cotización de los valores se hubiera suspendido por su caída en picado tras los dos primeros partidos. El equipo blanco encajó una doble derrota en 48 horas sin precedentes en la Euroliga, el pasado martes por 27 puntos (90-63 con Sanli y Beaubois destacados) y el jueves por 23 (91-68 con Larkin y Micic agrupando 44 tantos y 8 de 10 de tres). El 2-0 en contra más contundente de la historia merengue, un playoff que solo podría remontarse con un milagro difícilmente explicable por las leyes naturales. La lesión de Tavares en la zona del pubis tampoco contribuye a creer en sucesos casi sobrenaturales (sigue el partido en directo en AS.com).

Las opciones del Real de ganar tres partidos seguidos y colarse en la Final Four son muy remotas, pero vencer hoy al Efes no es una quimera, incluso sin Tavares, que será duda hasta última hora y si juega, lo hará mermado. Al Madrid le queda aquello de ir cuarto a cuarto, y le queda el orgullo que siempre ha tenido, incluso en circunstancias casi imposibles para sus propósitos. El pundonor como grupo le puede mantener a flote un poco más. “Hacer un buen partido para poder pensar en el siguiente”, la receta básica de Laso. “No pensamos que es una final, que si perdemos estamos fuera”.

Larkin y Micic son los dos mejores generadores de juego de la Euroliga, una de las carencias de los madridistas, con menos talento en plenitud en el perímetro. Además, con Tavares ausente en el segundo asalto y renqueante en el primero, los de Ataman han dominado el rebote y el ritmo (gran labor de Sanli, Dunston y Moerman dentro) dejando a su rival en unos porcentajes de tres inasumibles para poder competir. En el primer duelo, 10 de 33 (30%), pero es que en el segundo el desplome en el triple arrasó con todo: 4 de 25 (16%). Hasta ahora, solo Thompkins se ha acercado a su nivel, al margen de las 14 asistencias de Laprovittola. Carroll, el mejor tirador, ejemplifica las dificultades: 1 de 10.

La receta turca para que nada cambie la da su entrenador: “Mantener la defensa de los dos primeros encuentros, rebotear y usar las diferentes opciones en ataque con inteligencia”. Cabeza, fuerza e implicación. Frente a un Efes mayúsculo, orgullo blanco, aunque con un WiZink Center vacío no se apela igual a la heroica.

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