NBA La carrera hacia el cielo de Curry: “Tengo que ser MVP”

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Cuando acabó el Wizards-Warriors en la madrugada del miércoles al jueves de la semana pasada, no sólo se terminó un partido, si no que se cortó una de las explosiones de juego más increíbles que se recuerdan. Stephen Curry terminaba el duelo con 18 puntos y un 2/14 en triples. Un partido para olvidar y una derrota, la segunda en siete partidos, que impidía a los Warriors seguir la trayectoria ascendente de las últimas dos semanas. Un trayectoria positiva en gran parte gracias a su base, que acumulaba once partidos con más de 30 puntos. Nadie hacía algo así desde Kobe Bryant en 2012 y nadie con 33 años o más lo ha hecho nunca. En los 10 encuentros anteriores al de los Wizards promediaba 40,8 puntos y un 50,3% en triples. E incluso después de ese partido, en el que estuvo muy desacertado, aún promediaba la misma cantidad de puntos en lo que va de mes. Otro dato. Antes de su noche de descanso desde el perímetro, en cuatro de los cinco partidos anteriores metió 10 o más triples. Por si esto no suena suficientemente impresionante, sólo Klay Thompson ha metido 10 triples en tantos partidos… ¡en toda su carrera! Y un último hito, ahora que ha vuelto al modo destructor en los dos encuentros siguientes al de los Wizards. Esta pasada madrugada ha alcanzado los 85 triples en abril, el mes natural con más lanzamientos de tres acertados por un jugador en toda la historia (el récord lo tenía Harden con 82). Y aún le quedan dos encuentros antes de que llegue mayo.

Todo esto es una excusa para hacer una pregunta: ¿Tiene que ser Curry el MVP de la temporada? Eso mismo fue lo que le preguntaron a él en un podcast y el jugador, un poco en broma un poco en serio, contestó que sí: Tengo que serlo. Probablemente no lo conseguiré, pero qué más da”. Cuando le preguntaron por qué estaba tan seguro de que no se lo iban a dar dijo que a veces le gusta ponerse dramático. ¿Tiene Curry motivos para pensar que merece el premio? ¿Y para pensar que no se lo van a dar? Respuesta corta: sí y sí. Vamos con la respuesta larga.

Aparte de todo lo expuesto en el primer párrafo, hay que decir que Curry está anotando más, cogiendo más rebotes, metiendo más triples y tirando mejor de dos y desde la línea de personal que en las temporadas 2014-15 y 2015-16, las dos en las que fue MVP de la liga. ¿Quiere decir esto que está jugando mejor ahora que entonces? No necesariamente, aunque sí se puede argumentar que lo esté haciendo. Lo que es indudable es que el equipo de este año es claramente peor que el de hace 5 temporadas y que Curry, con 33 años y después de uno casi en blanco, se está echando más que nunca el equipo a la espalda para intentar meterlo en los playoffs.

Sin embargo, esa falta de recursos en la plantilla que le obliga a jugar más de lo que seguramente le gustaría a Steve Kerr y que le permite lucirse como pocas veces, es al mismo tiempo el mayor inconveniente en su candidatura al MVP, un premio que casi el 100% de la veces lo gana un gran jugador de uno de los mejores equipos. Curry cumple la primera parte, pero no la segunda. Los Warriors están décimos en el Oeste con un récord de 31 victorias y 30 derrotas y, aunque la carrera por el galardón de mejor jugador de la temporada está más abierta que en los últimos años, el resto de candidatos tienen a sus equipos en una situación mucho más favorable que la de la franquicia de San Francisco.

Hasta el parón del All Star el favorito casi indiscutible parecía Joel Embiid. El camerunés se lesionó y el protagonismo pasó a LeBron James, que también se lesionó. De ahí pasó a Nikola Jokic, que está en cabeza ahora mismo, aunque Embiid ha vuelto antes de lo esperado y tan fuerte como antes. Incluso James Harden, que puede perderse lo que resta de temporada regular, también estuvo en las quinielas. ¿Qué tienen en común todos ellos? Pues que aparte de estar firmando todos grandes temporadas en lo individual, en lo colectivo sus equipos van bastante o muy por delante de los Warriors. Sixers, Lakers, Nuggets, Nets… Golden State no parece en condiciones de competir de tú a tú con ninguno de ellos.

La apuesta más segura es que Curry no va a ganar este año su tercer MVP, una cifra a la que sólo han llegado otros siete jugadores en la historia. Pero eso no le restará un ápice de mérito a una temporada tremenda del base y tampoco ha de privarnos de seguir disfrutando de un jugador único, en toda la dimensión de la palabra. No es que haga mejor o peor las cosas, es que hace cosas que no hace nadie más y es ahí donde radica la grandeza de este jugador.

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