Rutina tech: en un futuro, tu personal trainer tal vez sea un dron

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En los últimos 20 años, los drones se han convertido en un elemento de la vida moderna. Desde la fotografía y el periodismo hasta la y la supervisión de cultivos, empresas de toda clase recurren cada vez más a los dispositivos voladores no tripulados para reducir costos, incrementar la eficiencia, disminuir la carga de trabajo o simplemente hacer lo que los humanos no pueden hacer.

Sin embargo, donde el mundo no ha visto a los drones desempeñar un papel destacado es en el sector de la salud y del fitness. Pero eso puede estar cambiando ahora.

Los investigadores afirman que el mercado de los drones recreativos (valuado en 2330 millones de dólares, en el año 2020, según datos de Research and Markets) podría unirse al mercado de los wearables (tecnología que se puede llevar puesta), de 30.000 millones de dólares, para dar origen a lo que algún día podría ser un elemento fijo en la salud y el bienestar personal: los drones para fitness.

Uno de los primeros ejemplos de la posible aplicación de un dron en el sector del fitness fue el Joggobot creado por el laboratorio Exertion Games de la Universidad RMIT de Melbourne (Australia) en 2012.

El Joggobot fue diseñado para volar a unos 3 metros de un marcador visual ubicado en la remera de un corredor.

Florian “Floyd” Mueller, director del laboratorio Exertion Games (quien ahora está en la Universidad de Monash, en Melbourne) señaló que este primer experimento con la tecnología demostró que el dron se puede usar como un marcador de pasos e, inesperadamente, como “acompañante”.

“El resultado más sorprendente fue que las personas verdaderamente pensaron (en el dron) como un acompañante, aunque algunos lo usaron como un marcador de pasos”, dijo Mueller. “En ocasiones, las personas dijeron que querían correr hasta que “él o ella” muriera. El hecho de que incluso dijeran él o ella era algo fascinante”.

Sin embargo, incluso como acompañante, el Joggobot tenía una serie de limitaciones, afirmó Mueller. Solamente permitía trotar o caminar en línea recta, y tenía una duración limitada de la batería que mantenía los “vuelos” por debajo de los 30 minutos.

Un proyecto conceptual más reciente, llevado a cabo por estudiantes de la Universidad de Hongik, en Corea del Sur, espera finalmente poder resolver estos problemas, poniendo de relieve lo que puede ser posible en el futuro.

Su concepto de dron, Traverse, que se presentó en 2020 y que aún no se ha construido, pretende hacer las veces de entrenador personal para quienes corren por recreación. El diseño tiene el dron equipado con múltiples cámaras que le permiten navegar sin ningún control externo; este recogería datos sobre el rendimiento, además de tomar fotografías y videos que luego pueden utilizarse para ayudar a los corredores a corregir su forma.

Los usuarios del dron dispondrían de “cápsulas” portátiles que se podrían colgar del cuello o enganchar a la ropa. La cápsula proporcionaría información de voz sobre la postura y la velocidad, además de controlar la configuración del dron y comunicarse con amigos o familiares.

Aunque el Traverse está aún en la fase conceptual, una de sus diseñadoras, Jinseon Lee, cree que solo es cuestión de tiempo para que drones como este se utilicen con el fin de mejorar el rendimiento de los corredores.

“En la actualidad, muchos equipos portátiles pueden comprobar y gestionar las condiciones de entrenamiento”, dijo, refiriéndose a los wearables que registran desde la velocidad y la cadencia hasta la frecuencia cardíaca y las calorías que se queman. “Aun así, hay muchos inconvenientes para llevarlos puestos”.

Los investigadores afirmaron que el uso de la tecnología de los drones para el ejercicio podría ser especialmente útil para los corredores y otras personas que hacen ejercicio y que tienen problemas de visión o son ciegas.

Para solucionar esto, un equipo de investigadores del Laboratorio de Investigación de Robótica de la Universidad de Nevada, en Reno, construyó en 2015 un prototipo de sistema de drones que guía a los corredores ciegos por una pista utilizando el sonido.

“El dron tenía dos cámaras, una orientada hacia delante y otra, hacia abajo. Pudimos saber cómo utilizar la cámara orientada hacia abajo para seguir una línea en el suelo alrededor de la pista”, informó el profesor Eelke Folmer, un investigador, que se centra en la interacción entre el ser humano y la computadora.

“Pudimos también crear una réplica y seguirlo (al dron) mediante el sonido”, añadió Folmer. “Eso pareció funcionar”.

En ese momento, los investigadores se enfrentaron a una serie de desafíos: En un entorno interior, el eco del dron dificultaba el seguimiento, mientras que las reglamentaciones de la Administración Federal de Aviación dificultaban la experimentación en exteriores. También preocupaba la posibilidad de que los corredores chocaran con el dron, lo que Folmer describió como una “cortadora de césped voladora” potencialmente peligrosa.

“Fue un experimento útil”, dijo Folmer. “Si volviéramos a hacer el mismo proceso ahora, probablemente tendríamos resultados mucho mejores. Los drones son más pequeños y las cámaras son mejores. Las cosas han evolucionado tanto en poco tiempo… Estoy seguro de que alguien podría resolverlo”.

Además de correr, los expertos ya han señalado otras aplicaciones de los drones en el mundo del fitness.

En el caso de los deportes de equipo, por ejemplo, varios equipos de fútbol europeos ya están utilizando drones con el fin de ayudar a estudiar las tácticas y el movimiento de la pelota durante los entrenamientos y los partidos, mientras que los atletas de otros deportes, en especial quienes escalan y hacen deportes en la nieve, utilizan drones para ayudar a filmar las actividades para la posteridad.

Por el momento, las limitaciones tecnológicas y las reglamentaciones (o la falta de ellas, en muchos casos) hacen que el uso de drones sea limitado en entornos exteriores. Además, los investigadores del sector creen que el ruido, como el de un parque público, puede convertirse en un problema, junto con la posibilidad de que los drones choquen con personas u objetos en zonas concurridas.

No obstante, muchos investigadores creen que estos problemas pueden solucionarse.

“En mi opinión, la verdadera cuestión sería garantizar la seguridad de las operaciones, lo que requiere costos de inversión en Investigación y Desarrollo. Esto también implica poder definir planes de contingencia en caso de que surjan problemas”, afirma Eric Goubault, un profesor de informática y especialista en drones de la École Polytechnique de París.

Otros problemas son la reducción del ruido si los drones comienzan a ser desplegados a gran escala, señaló, y añadió que la duración de la batería “podría ser un problema para los drones más pequeños. En la mayoría de los casos, la batería no duraría lo suficiente como para ser completamente adecuada para algunos deportes”.

Como ejemplo, Goubault señaló los maratones, que incluso entre los corredores de élite duran más de dos horas.

En interiores, los drones se enfrentarían a muchos menos problemas, y es ahí donde algunos investigadores creen que la tecnología podría aplicarse pronto.

El laboratorio Exertion Games cree haber dado con un ejemplo excelente: drones para la meditación que pueden utilizarse para practicar el “Drone chi”, una respuesta del siglo XXI al antiguo arte marcial chino del tai chi, que utiliza movimientos lentos y precisos para el entrenamiento físico y la meditación.

Gracias a un pequeño microdrón (que imita una flor) y a la tecnología de captura de movimiento, los investigadores pudieron vincular los movimientos del dron con el movimiento de las manos, lo que permitió a los participantes practicar los movimientos de las manos lentos y suaves que caracterizan al tai chi. El laboratorio ya ha creado prototipos de estos microdrones y los ha utilizado con éxito en varios experimentos.

“Descubrimos que tiene algo vinculado con la meditación”, dijo Mueller. “Hay una relación de banda elástica. Si me muevo hacia un lado, se mueve un poco más, o si me muevo hacia atrás, se acelera. No se puede ser brusco. Hay que ser suave. Eso tiene un valor”.

Al igual que con el Joggobot, los investigadores descubrieron que algunos de los participantes del experimento desarrollaron un apego a su dron para meditación, lo que les obligó a centrar sus pensamientos en mantenerlo a flote.

“Sentían una extraña atracción por cuidarlo. Algunos incluso lo compararon con el cuidado de una mascota, con la que siempre eres delicado al levantarla y moverla”, dijo Mueller.

En última instancia, añadió Mueller, el beneficio de los drones en el fitness puede provenir de esta sensación de compañía y compromiso de la máquina.

“Podría ser un acompañante complementario en el futuro”, dijo. “Si no tienes un hermano o un perro con quien salir a correr, quizá un cuadricóptero sea la siguiente opción”.

Traducción de Ángela Atadía de Borghetti

The Washington Post

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