21 C
Cordoba
25 enero, 2020
Peipus.com.ar

Adriana Varela: “El otro es mi entorno”

Quien quiera descubrir una versión visceral e igualmente barroca del tango, sólo debe buscar un disco. Adriana Varela, Esteban Morgado acompañándola con la guitarra y un repertorio imbatible tocado frente a un público absorto. Tango en vivo es el nombre de esa placa, publicada en 1997. Y es también una síntesis involuntaria de todo lo que representa el 2 x 4 para “la Gata”.

Varela es, a esta altura, la figura femenina más importante en la historia reciente de la música ciudadana. Incluso, al punto de no necesitar aclaración de género alguna. Si se la consagrara como la gran voz arrabalera de las últimas décadas, ¿alguien pondría el grito en el cielo?

“Ahí vamos”, dispara del otro lado del teléfono la artista nacida en Avellaneda, que no para de completar agendas entre proyectos de discos y giras nacionales e internacionales. Aunque recientemente fue noticia en muchos portales de espectáculos tras una dificultosa participación en el inicio de Showmatch y luego de algunas declaraciones sobre una de sus exparejas –Juan Darthés–, Varela sigue cantando a sus 68 años con el mismo ímpetu que la caracteriza hasta en su propio color de voz.

Mientras empieza a planificar “tranquilamente” una nueva expedición europea (“cada dos o tres años voy”), donde es “local” en Barcelona y se da el lujo de llenar teatros como el prestigioso Real, en Madrid, la cantante se encuentra en la antesala de una nueva visita a La Falda. Allí la espera un festival de tango que conoce casi de memoria.

“Salir de Buenos Aires, que es un quilombo, es agradable para poder ir a tomar aire en todos los sentidos”, dice sin vueltas antes de una nueva presencia en el encuentro tanguero del valle de Punilla. “Voy a laburar, pero lo tomo de esa manera, en el sentido anímico de la palabra”, agrega.

El sábado 20, en la segunda jornada del evento que se realizará en el anfiteatro municipal Carlos Gardel, Varela será uno de los números centrales. No faltarán clásicos como Garganta con arena o la canción que Cacho Castaña le dedicó algunos años atrás (La gata Varela). Entre varias otras páginas doradas del tango también sonará algo de Joaquín Sabina. De hecho, más allá de los pedidos infaltables, la cantante promete “abrir el abanico” de las cosas que viene haciendo.

En familia

Parte de ese quehacer reciente está ligado a sus orígenes y a su propio linaje. En 2017 Varela editó Avellaneda, un disco de versiones del rock nacional que la reencontró con su primer amor como oyente y que la vio trabajando codo a codo con sus hijos, Rafael y Julia. Además, incluyó una serie de acompañantes de lujo como Fito Páez, Pedro Aznar, Deborah Dixon y Ricardo Mollo. Todos, según la cantante, “autoinvitados” que se cruzaron en el camino del proyecto y quisieron ser parte.

–¿Cómo viviste esa experiencia y cómo te impactó a nivel artístico?

–No lo hice para eso, pero sí hubo una nutrición, un volver al hogar, mi hogar musical desde los 11 años, que empezó con los Beatles. Fue como una especie de recreo, que después se puso exigente porque no es soplar y hacer botellas. Mi hijo fue el director artístico y mi hija fue mi coach. Yo venía de muchos años de cantar tango, con una rítmica muy explosiva, muy taxativa. Tuve que salir de eso, conectarme con lo que cantaba antes, y fue complejo. Me ayudaron mucho.

–¿Cómo fue abordar esa retrospectiva con tus propios hijos?

–Para mí fue como el sueño del pibe. Yo los cuidé siempre sola. Que ellos me cuiden a mí y además que me aporten en algo que yo escuché cuando ellos todavía no existían, fue muy loco. Lo tomé con mucha felicidad y mucho profesionalismo, pero fue muy emotivo. Con Fito también, por cosas que tenían que ver con su vida y por el tema que cantamos, La despedida. Pedro vino y tocó todos los instrumentos, además de poner la voz. A Ricardo le encantó la canción de Almendra que elegí (Hoy todo el hielo en la ciudad), que tiene un arreglo con cuerdas. Realmente hubo mucha emoción.

De frente

En los últimos meses, Adriana Varela también fue motivo de titulares varios por sus comentarios críticos en relación a la gestión del gobierno de Mauricio Macri. A días de las PASO, el tema ocupa un lugar central en la agenda temática de la cantante. Más allá de su posicionamiento, la fuerte personalidad de la artista se hace eco fuera de los límites de la música y la industria del entretenimiento.

–¿Qué expectativas te generan las elecciones?

–Desde 2015 estoy agotada. Todos los días una paliza, todos los días un bife, y no precisamente de carne. Todos los días una provocación. Es cotidiano, y ya es mucho tiempo. Prefiero no ponerle expectativas. No sé si es una cábala inconsciente, pero acá en Capital es otra historia, se junta todo lo bueno y lo malo, y en estos tiempos sobra lo malo. Ahora me tranquilicé un poco. Igualmente estoy colaborando, no me borré de nadie que lo necesite. Pero el ánimo general es de agotamiento.

–¿Lo sentiste en lo laboral?

–Absolutamente. El 2018 fue bastante complicado. Seguí laburando, pero con menos público. Este año se recuperó eso, pero lo que uno gana no rinde como antes. Hay que garpar expensas, las putas tarifas. Uno tiene hijos y ve que les pasa lo mismo. Yo, te juro, pensé que no lo iba a vivir más. No el tema de la guita, sino este tipo de universo de poder que nos puede hacer tanto año. Me refiero a la situación económica general, a la gente que está en situación la calle, que no tiene salud. No lo puedo creer. Lo que más me jode en la vida es la mentira, y no puedo tolerar que nos mientan permanentemente.

–¿No tenés miedo de que este tipo de comentarios te alejen de una parte de tu público?

–No me pasó ni me pasa. El público me viene a ver y yo hablo con mucho cuidado. Mi pianista se llama Marcelo Macri y yo lo presento como “el bueno”, como el director musical que no tiene nada que ver con el señor que está en el gobierno. Y la gente aplaude, aun la que no es del palo. Aplauden igual porque se ríen. Será que a mí me lo perdonan. Tampoco soy de decir barbaridades, porque me parece una falta de respeto. Pero siempre bajo un poquito de línea porque estoy en plena catarsis. La gente también.

–¿Cómo definís este momento en tu carrera?

–Complicado, pero no por mí. Yo soy una mina comprometida socialmente desde la  cuna, hablo con mi vieja de esto todas las noches. No estoy sobre actuando mi preocupación, la siento. Yo estoy viviendo mi momento laboral muy bien. La carrera está bien. El tema es la densidad energética que hay. ¿Viste cuando te preguntas por qué no puede estar todo un poco más liviano? No me puedo disociar del afuera. Mis hijos y mi vieja son mi entorno. La gente también, el otro es mi entorno.



Link a la fuente

Temas relacionados

¿Luis Miguel o un doble? Explotaron las redes tras la llegada del cantante a Córdoba

admin

Crónicas en penumbras: Mozart, Beethoven y un sobrio frenesí

admin

Se filtran las nominaciones de los Grammy, y hay sorpresas

admin