Abr 3, 2020
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Así es el regreso de “La Casa de Papel”: acción, clichés, y carisma intactos

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La casa de papel llegó desde la península ibérica directo a romperla en la pantalla de Netflix en 2017 y desde ese momento, ni la Interpol ni nadie pudo parar el reinado de los Dalís de mono rojo. Hoy la serie continúa siendo una de las preferidas de la plataforma y de las mejores en su género: una serie de acción y entretenimiento. 

Porque La casa de papel no pretende ser nada más y no hay que exigírselo: atrás debe quedar la polémica que se armó poco después de que la primera temporada volara la cabeza de los espectadores: si es buena o no. Es buena en lo que hace y, si no lo es, ese es un asunto secundario, porque funciona igual de bien. 

La casa de papel es como Tokio (Úrsula Corberó): esa chica por momentos inaguantable que mantiene la belleza y el ceño fruncido detrás de una M16, a la que no se le pueden sacar los ojos de encima y que hay que aceptar tal como es. Y que se renueva para su cuarta temporada con el carisma intacto. VOS tuvo acceso anticipado a los primeros cinco capítulos de la cuarta temporada y pudo comprobar en una sola noche maratónica que el magnetismo de la serie sigue ahí. 

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Claro que la serie de Álex Pina tiene sus propios clichés del género y los mantiene también ahora: los protagonistas con cuerpos y relaciones heteronormadas, los tiros a mansalva, las tomas en cámara lenta, los escapes imposibles, los cliffhangers al final de cada capítulo que empujan al clic compulsivo. 

De hecho, así terminó la tercera temporada. Nairobi (Alba Torres) fue víctima (¿fatal?) de las hábiles maquinaciones de Alicia Sierra, personaje a cargo de Najwa Nimri, actriz que deslumbra en el papel de sádica que tan bien encarnó como Zulema de la serie Vis a Vis. La agente la engañó golpeando su lado más débil: su hijo, que a la asaltante le quitaron los servicios sociales. 

La de Nimri fue la incorporación más brillante de la serie en la tercera temporada, seguida por Palermo, interpretado por Rodrigo de la Serna, que es un genio retorcido incluso más odiable que Berlín (Pedro Alonso). Lo único que diferencia a esos dos personajes es de qué lado de la pared del Banco de España se paran. Al igual que sucedió con Berlín, el liderazgo de Palermo va cayendo en picada. 

Es en el banco donde continúa la acción, fortaleza inexpugnable que la banda había decidido asaltar para rescatar al anteriormente capturado Río (Miguel Herrán). Y lo que parecía imposible, pasa: Tokio y Río terminan, y el corazón de la primera se parte en mil pedazos. 

En los primeros minutos luego del ataque a Nairobi, la Policía aprovechó la distracción para atacar la puerta del Banco con un blindado. Los Dalís se defienden abriendo fuego contra el camión, hiriendo a policías en el proceso, lo que puede costarles la simpatía de la gente, que los sigue.

La historia quedó en dos terribles interrogantes al final de la tercera: si Nairobi sobrevivió o no a la bala del francotirador, y si el Profesor (Álvaro Morte) se derrumbaría o aguantaría hasta saber que Lisboa, la exinspectora Raquel Murillo, su pareja, no había sido realmente ejecutada por la Policía, como le hicieron creer. 

Y así, este viernes 3 de abril, comenzó la cuarta temporada de La casa de papel. Advertencia de spoiler: lo que sigue es un repaso por lo que pasa en los primeros cinco capítulos.

Capítulo 1: Game Over

Acá empiezan los spoilers de esta nota. Y el más importante es este: Nairobi está viva, y sobrevive lo suficiente para que la pongan en un quirófano improvisado y la operen. Aunque la operación es saboteada por la Policía, la joven sale airosa. Y vuelve a la acción con una de sus características más resaltantes: es fuerte, pero no por su falta de sensibilidad, sino justamente con ella. Esa es una de las pequeñas grietas que la serie traza en su heteronormatividad: mujeres fuertes no equivalen al prototipo de hombre fuerte. 

La serie comienza con la adrenalina bien alta y no la deja bajar ni a lo largo de el primer capítulo ni a lo largo de los siguientes: hay breves momentos de paz en los flashbacks de Berlín pero que están envueltos en un clima de tensión.

La crisis de las parejas se profundiza, otro cliché, porque el amor debe sufrir para ser: Estocolmo, antes Mónica (Esther Acebo) deja a Denver (Jaime Lorente) luego de que éste ataque a golpes a Arturito (Enrique Arce), quien otra vez colma la paciencia. Le dice que no quiere que la violencia irracional de él afecte a su hijo: otra grieta que la serie se permite para discutir la violencia naturalizada en la sociedad… claro que lo hace entre tiro y tiro. 

Capítulo 2: La boda de Berlín

La otra con poder y sensibilidad es Tokio, aunque no hace gala de la última. Esa fuerza de la naturaleza toma el mando, mientras que Palermo es encadenado por intentar abandonar el barco y entregarse. 

El segundo spoiler importante viene ahora. Tokio, hablando con el Profesor le hace notar algo clave: no a visto a Lisboa morir, ni ha visto un cuerpo. En ese momento, el genio recupera la esperanza y se dirige a Madrid para confirmarla, y para hacerle llegar a Raquel su apoyo, quien empieza a sentir la presión de las hábiles manipulaciones de Alicia, quien la amenaza con alejarla para siempre de su hija. 

Palermo, mientras, avanza en su traición a la banda y le dice a Gandía cómo liberarse. 

Capítulo 3: Lección de Anatomía

El Profesor y Marsella convencen a un oficial de enviarle el mensaje de apoyo a Raquel, quien llega a dárselo justo cuando esta estaba por, finalmente, ceder ante Sierra. Mientras, el Profesor intenta volver a ganar la lealtad de Palermo. Pronto la va a necesitar más de lo que se imaginan. 

Porque Gandía se libera. Como si las cosas no fueran ya complicadas, el excombatiente se suelta y Río no es capaz de dispararle, revelando la profundidad de los traumas que le dejó la tortura. En su huida, intentará matar a dos miembros de la banda.

Sigue la crisis amorosa: Denver y Tokio ven, celosos, cómo Río y Mónica se acercan. 

Capítulo 4: Suspiros de España

Gandía llega a un búnker oculto. En otro flashback (porque Berlín conquistó los corazones al punto de que era vital mantenerlo en la serie, a pesar de su muerte) se ve cómo los genios que idearon el plan ya habían anticipado que Gandía lo iba a complicar. 

Mientras los miembros de la banda le dan caza, logra comunicarse con el exterior. Aunque están en tregua, desde la Policía le dan permiso para atacar como desee, aunque no oficial. 

Capítulo 5: 5 minutos antes

Son circunstancias muy difíciles para contar con un miembro menos: Palermo es liberado y retoma el mando al menos provisoriamente. 

Gandía logró secuestrar a uno de los miembros de la banda y se dispone a atacar. Y aunque causará mucho daño, estarán mucho más cerca de descubrir su escondite. 

Una de las teorías de los fans se cumple, al menos en cierta forma: hay una de las rehenes que ganó segundos en pantalla en la temporada anterior y eso tiene una explicación: es prima de Denver y está infiltrada entre los rehenes para ayudarlos. 

La chica, bautizada Manila siguiendo la tradición, va a empezar a tomar un papel más activo. Además, para acercarse un poquito más a la igualdad de género, Manila es trans. Le hecho se queda corto en aportar diversidad a la serie, que intenta continuar un camino demasiado sutil que empezó con la homosexualidad de Helsinki (Darko Peric) y Palermo.  

El capítulo termina en un cliffhanger insoportable por su repetición, pero no por eso menos eficaz: Gandía alcanza a la convaleciente Nairobi. Y justo cuando a ésta finalmente parecía haberle llegado el amor. 



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