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20 octubre, 2019
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Brian Klahr, fundador de Cuponstar: “La crisis potenció el negocio de los cupones de descuentos”

El negocio de los cupones “explotó” en el país hace unos 10 años, se consolidó y si bien nunca dejó de crecer, hoy toma nuevos bríos en un contexto de crisis en el que ahorrar y encontrar buenos precios resulta mandatario.

Cuponstar nació en medio de esa ola fundacional a nivel local de la mano de dos chicos nerds, como ellos mismos se definen: Agustín Perelman y Brian Klahr, ambos veinteañeros entonces, hoy de 31 años. En ese momento, sus descuentos llegaban por SMS. Los socios se mantuvieron indemnes al desembarco de gigantes del rubro, como Groupon, y a una posterior ronda de compras y ventas que tuvo el mercado. Lo hicieron poniendo foco en un nicho en el que hoy son referentes: los cupones de descuentos corporativos y programas de beneficios para empleados de empresas.

Según CuponstarHR, en Argentina el mercado de los cupones de descuentos mueve un total de $12.000 millones al año, cifra que se duplicará en 2022. El 97% de los argentinos buscan ofertas cuando compran; 70% de los consumidores locales usan cupones (en EEUU es 90%); y el 32% de las personas prefiere recibir los beneficios en su smartphone (en cinco años esa cifra superará el 55%).

La empresa brinda más de 700 beneficios y cuenta con 250 clientes activos entre los que se destacan Carrefour, DirecTV, Burger King, Samsung, Farmacity, AXION Energy y Techint. Llega a un total de 400.000 personas, tiene 25 empleados y este año facturará más de 55 millones.

Cuponstar cobra por número de empleados. Para 200, por caso, son unos $10.000 por mes. Si son 1.000, se pagan $45.000. Se realiza un sitio especial para cada cliente, con toda la oferta, y los empleados ingresan desde sus celulares.

“Tenemos clientes grandes, pero el servicio también es para pymes de 50 empleados”, detalla Klahr. “Sabíamos que iba ser un año complejo por el contexto político y las elecciones, pero nos llevamos una sorpresa. Muchas empresas buscaron compensar falta o retraso en los aumentos de sueldos con otros beneficios. Estamos creciendo a un ritmo de 7% mensual. Al final, la crisis potenció el negocio”, agregó.

– ¿Esperan seguir creciendo a ese ritmo?

– El potencial sigue. El año que viene vamos a duplicarnos y llegar a los 500 clientes. Las marcas están cada vez más decididas y cupones entró al mix de marketing de las empresas, es una herramienta más. Todos los retailers tienen su propia cuponera, algo que de alguna manera impacta en nuestro negocio. Pero nosotros siempre tratamos de sumar un descuento mayor al que las empresas ofrecen de manera directa. El 45% de nuestros clientes dice que sus empleados utilizan los descuentos de manera frecuente. Durante el primer semestre del 2019 la plataforma creció un 43% respecto al mismo período del 2018.

– ¿El mercado crece también?

– Si, sigue creciendo, aunque quizás no esté tan de moda o visible. Las marcas tienen su estrategia de cuponing: entendieron que es una muy buena manera para promocionarse, además. Tenemos cinco beneficios en supermercados este año que antes no estaban. Era imposible para nosotros que un super nos los diera y ya sumamos a Jumbo, Disco, Día y Diarco. Hoy nos dedicamos full a ofrecer beneficios a los empleados de grandes empresas. Tenemos gestionados acuerdos en gastronomía, supermercados, turismo, gimnasios y otros. Hay 50% en Megatlon y acuerdos 2×1 con 7 cadenas de cines, por ejemplo.

El mercado de las cuponeras tuvo su boom y se consolidó rápido a nivel local. “Al comienzo no había barrera de entrada al negocio. Entraba cualquier y con clientes chicos. Aparecieron muchas opciones en pocos meses, más de 50, y se empezaron a canibalizar. Había jugadores grandes, con inversiones fuertes, pero sin un modelo sustentable”, dice el emprendedor.

En la actualidad, en el sector de oferta general y directa al público quedaron dos grandes jugadores: Groupon –que a nivel regional está en manos de la brasileña Peixe Urbano– y ClickOn, que compró a varias locales.

A Brian y Agustín se les ocurrió el negocio mientras iba a un recital de The Kooks en La Trastienda. El primero estudiaba dirección de empresas en Ucema y el segundo ingeniería industrial en la Universidad de Belgrano.

“Desde los 15 años vendí cosas por Internet, en foros, en la era pre Mercado Libre, desde CDs hasta anteojos. Un nerd total; Agustín, también. Nuestra idea era hacer algo online desde el vamos. Conversando surgió la idea: vimos que estaba CoponesOnline, que cobraba $30 pesos para publicar el cupón y tenía 200. O sea, facturaban $6.000. Pensábamos que iban a ser $3.000 para cada uno y arrancamos. Claramente hacer una empresa fue distinto, mucho más complejo, pero ese fue el comienzo. Lanzamos justo antes del boom del sector”, dice Klahr.

– ¿La gente sigue teniendo vergüenza de pagar con cupones?

– No, la gente ya no tiene vergüenza de mostrar un cupón para pagar. Lo hace sin problemas, esa barrera cultural ya fue. Ahora, con tantas promos y opciones de descuento disponibles, la vergüenza es pagar full price.

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