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20 agosto, 2019
Peipus.com.ar

Cruce entre el abogado de la familia de Débora Pérez Volpin y el director médico de La Trinidad por el endoscopio

El director médico del sanatorio La Trinidad de Palermo, Roberto Martingano, declaró este jueves durante la cuarta audiencia del juicio por la muerte de Débora Pérez Volpin. El especialista afirmó que el endoscopio “funcionaba perfectamente” y que todas “las áreas de la clínica cumplieron los protocolos” durante la intervención realizada el 6 de febrero de 2018.

Sin embargo, luego de su exposición, la querella hizo una serie de cuestionamientos que dejaron “sin respuesta” a Martingano, según la propia palabra del abogado Diego Pirota: “Le preguntamos qué medidas adoptó el centro médico para que una situación así no vuelva a repetirse y dijo que ninguna, porque entendieron que no hicieron nada mal. Es decir, él cree que hicieron todo bien, pero que no saben por qué pasó lo que pasó“.

“Podés ir a La Trinidad a hacerte un estudio de bajo riesgo, como una endoscopia, y morir, como le pasó a Débora. Él insistió en que no sabía qué originó el paro cardíaco, que parece una tomada de pelo“, sostuvo el defensor de la familia de la periodista y legisladora en diálogo con TN.com.ar. “Cuando le empezamos a hacer preguntas se puso nervioso e hizo agua por todos lados. Va a terminar con una imputación por encubrimiento“, advirtió el abogado de la familia de Pérez Volpin.

El director de la clínica dio testimonio por más de dos horas en el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N°8 de la Capital Federal, durante el juicio que tiene como imputados al endoscopista Diego Bialolenkier y a la anestesista Nélida Puente por “homicidio culposo”. Allí, manifestó que cuando llegó al sanatorio “el escenario era caótico” y que “nadie sabía qué había pasado”. Y agregó: “Es muy improbable que una endoscopia termine así, es un procedimiento de rutina y todas las áreas del lugar cumplieron con todos los protocolos”.

Cuarta audiencia del juicio a los dos acusados por la muerte de Débora Pérez Volpin. (Foto: Télam/Diego del Carril).
Cuarta audiencia del juicio a los dos acusados por la muerte de Débora Pérez Volpin. (Foto: Télam/Diego del Carril).

A lo largo de su declaración, Martingano enumeró una lista de presuntas enfermedades preexistentes de la historia clínica de la periodista, entre las que mencionó “epilepsia”, una “amnesia global transitoria” y una “lesión hepática”, y destacó que ya había estado internada en La Trinidad, donde él mismo seguía su caso.

“Débora siempre se atendió en La Trinidad y cada vez que iba se acercaba a la guardia, era su forma de atenderse porque no sacaba un turno. Entonces habló de internaciones por cada vez que iba a la guardia“, reprochó Pirota sobre la declaración del director médico. Y sobre las presuntas enfermedades, dijo: “Le preguntamos cuáles tenía, si ella no tenía ningún diagnóstico, y terminó reconociendo no que estaba enferma“.

“Contó situaciones de 2010 porque ella siempre se atendió en el mismo lugar, en la misma guardia. Martingano vino a mostrar su historia clínica para decir que Débora era una persona enferma“, arremetió el abogado.

Otro de los cuestionamientos de la querella pasó por el endoscopio entregado por la clínica, elemento que desde el comienzo de la investigación estuvo en el centro de la escena. La familia de Débora denunció que fue cambiado y que no se presentó el utilizado durante la intervención.

El representante de La Trinidad ratificó que “el endoscopio funcionaba perfectamente” y que “había ido a un service 30 días antes“. Pero Pirota lo desmintió: “Al no tener visible el número de serie no se sabe cuándo se compró, cuando se le hizo el mantenimiento, si está habilitado, cuánto uso tiene. Fue peritado hace tres meses y se dictaminó que no funcionaba”.

El instrumento fue una de las pruebas presentes en la audiencia y “el presidente del Tribunal le preguntó cuál era su número de serie”, relató Pirota. “Dijo que no se podía leer y que desconocía los motivos por los que estaba borrado. Además, terminó reconociendo que la manguera del endoscopio no funcionaba y que la que se terminó usando había sido prestada por otro profesional, ni siquiera era de la clínica”, cerró.

Por la mañana habían declarado dos de los cardiólogos que asistieron a Pérez Volpin tras haber sido convocados para realizar las maniobras de reanimación, y ambos profesionales coincidieron en que la periodista “ya no tenía pulso” cuando llegaron al quirófano.

“La sensación cuando ingresé era que ya estaba muerta y que no había chances de sobrevida”, aseveró el cardiólogo Diego Cabrera Argaña, mientras que uno de sus colegas subrayó que cuando entró en escena “el cuadro era catastrófico” y que recién supo que “se trataba de la periodista cuando se lo comentaron, ya que no la había reconocido por la deformidad que tenía”.

La última en declarar el jueves fue la médica terapista Daiana Laura Panozzo, que fue citada como testigo de la querella. “Atendí a Pérez Volpin en la Terapia Intermedia, y como presentaba dolores abdominales persistentes recomendé una interconsulta con cirugía”, recordó Panozzo.

El juicio continuará este viernes con la declaración de otros médicos y la de Eduardo Cavallo, el director general de la clínica. Mientras que se espera que el lunes haga lo propio uno de los dos acusados, el endoscopista Diego Bialolenkier.

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