Jun 30, 2020
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El cierre del Amba, otra complicación para los “stocks” e insumos en Córdoba

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“Señor, voy a averiguarle cuál de nuestros distribuidores ha comprado recientemente mercadería en Córdoba capital porque desde hace tiempo tenemos problemas para llegar al interior del país”.

La frase pertenece a una gerenta de ventas de una fábrica de electrodomésticos, de marca muy conocida en el mercado, situada en el Gran Buenos Aires.

Desde el inicio de la cuarentena, una disímil y amplia cantidad de actividades operan con dificultades tanto por el impacto del cierre de la producción (como les sucedió a las automotrices) como también por las dificultades para entregar.

Esos inconvenientes, según distintas fuentes consultadas por La Voz, se ahondarán en las próximas semanas. Una nueva prórroga del confinamiento, por lo menos hasta el 17 de julio, con énfasis en el Área Metropolitana de Buenos Aires (Amba), donde se concentra más del 90% de los casos de coronavirus registrados en Argentina, puede golpear duro al comercio del interior.

Las situaciones son disímiles. Depende fundamentalmente de los rubros y de los stocks previos, pero de lo que no existen dudas es de que habrá un nuevo golpe en el alicaído nivel de actividad que ayer marcó un brusco descenso del 26,4 por ciento en abril, un mes en el que la cuarentena adoptada por la pandemia verificó una incidencia plena en la sociedad.

El cierre del Amba influye en el interior por varios motivos. El primero es la logística de la mercadería que llega de allá, tanto de fabricantes como de importadores que operan a través del puerto de Buenos Aires para traer al país bienes finales.

El segundo plano de complicaciones se da en el ámbito administrativo porque un sinfín de homologaciones y autorizaciones dependen de organismos que funcionan única y exclusivamente en Capital Federal. En la Afip, por ejemplo, hay trámites que volvieron a la documentación en papel, tras la tecnologización aplicada en el Gobierno anterior.

Si bien el último decreto presidencial las habilita para funcionar, las automotrices no descartan quedarse sin partes y piezas enviadas por autopartistas bonaerenses y fundamentalmente de la importación. “El 30 por ciento de las piezas que se compran en Argentina para FCA están en Buenos Aires”, comentó una fuente de la fábrica situada en Ferreyra.

Lo mismo sucede en el complejo fabril de Santa Isabel, que ayer celebraba con entusiasmo haber enviado sus primeras 300 camionetas ensambladas por Nissan a Río de Janeiro. “Seguiremos trabajando, como se pueda”, enfatizan desde allí.

Sebastián Parra, que representa a una marca de vehículos con fábrica en Buenos Aires, dijo que todavía no se conoce con precisión cómo será el suministro de vehículos. “Pero hay un problema de reposición y de logística, tras el airecito de mayo y junio porque los precios de los autos son ventajosos en dólares”, describió.

Insumos y logística

Agustín Roveri, directivo de la fábrica de lavarropas y secavajillas Alladio, en Luque, reconoció que el cerco en el Amba “complica la provisión”. Cosas como “cables, resortes, poliestireno expandido (embalajes) y piezas de silicona” provienen de aquella jurisdicción. La logística de entrega de productos también se altera.

Precisamente, Rolando Pérez, gerente general de Cedac (autotransporte de cargas), recordó que la logística ya presenta una caída no inferior al 50% a lo que se agrega esta medida oficial. “Todo lo siderúrgico, metalúrgico, algo de aluminio, electrónica, electrodomésticos y ropa, algún inconveniente van a tener”, situó.

Gran parte del transporte de cargas de Córdoba está vinculado con el sentido inverso: lleva granos hacia el puerto de Rosario, lo cual no tendrá cambios.

Francisco Vaccaro, titular del grupo Serin, explicó que las principales proveedoras de chapa y hierro “están en San Nicolás y Villa Constitución, y nuestra planta en Ramallo”. “Prevemos un julio normal” dentro de la caída ya descripta.

¿Y los alimentos?

En el rubro alimentario existe una situación por ahora ambigua. La primera línea de abastecimiento de los supermercados está garantizada por proximidad, como el caso de lácteos, fiambres, harinas, no perecederos, carnes, verduras y bebidas en general. En cambio, en las líneas vinculadas con higiene y limpieza personal, podrían aparece quiebres de stock.

“El cierre del Amba puede traer aparejados atrasos, no va a provocar desabastecimiento. Quizás en lugar de venir de Buenos Aires tres viajes por semana, venga uno o dos, pero grandes faltantes no habrá”, estimó Víctor Palpaselli, titular de la Cámara de Supermercados.

Pero un alto directivo de una alimentaria de presencia nacional no dudó en que el cerco bonaerense “va a generar un parate grande” tanto “por la fase uno en el Amba como por los controles acentuados en las provincias”. “Se complica mucho la logística y también las cadenas de producción porque hay muchas industrias que se abastecen de insumos desde Buenos Aires”, agregó.

Un agravante para la próxima temporada

La ropa de invierno quedó y no se sabe cómo sigue.

José Viale, titular de la Cámara de Comercio de Córdoba, resaltó que los negocios de indumentaria resultarán “muy afectados” por la nueva fase en el Amba y en especial si esta se prolonga más allá del 17 de julio, como fijó por ahora el Gobierno nacional. “La ropa y el calzado que se trajo para el invierno, no se han vendido. Para el verano habrá poca indumentaria disponible porque las fábricas producen ahora para esa temporada del año y están casi paralizadas”, indicó.

Edición Impresa

El texto original de este artículo fue publicado el 30/06/2020 en nuestra edición impresa.



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Sociedad

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