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20 noviembre, 2019
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El concubino de la mujer quemada tiene graves antecedentes y sigue detenido

Mientras Julieta Leonela Olivera (31) lucha por su vida en el Instituto del Quemado de Córdoba, el fiscal de Instrucción de Tercera Nominación, Fernando Moine imputó a su exconcubino por “lesiones graves, agravadas por el vínculo y por la cuestión de género”. 

Orlando Agustín Maccari (39) es camionero. Fue detenido el lunes por la noche en el Hospital del Quemado. Allí habría comentado que su exmujer se había quemado sola, al manipular un frasco con alcohol para despintarse las uñas. Pero sus antecedentes le jugaron en contra.

En el 2017 fue condenado a un año de prisión en suspenso por tres hechos de violencia de género perpetrados contra Olivera.  Le habían ordenado, durante dos años, abstenerse de concurrir a los lugares de presencia habitual de su exmujer; someterse “inmediatamente” a un tratamiento psicológico acorde a la naturaleza de los delitos perpetrados (violencia familiar y de género) y realizar trabajos no remunerados para una institución de bien público.

Al parecer, nada de eso se habría concretado. El domingo último, a las 5.30, Olivera ingresó al hospital de Río Cuarto, con quemaduras en el rostro, manos y piernas. Fue derivada Córdoba. Tiene comprometidas las vías respiratorias y más de 24 por ciento de la superficie corporal quemada. La víctima y el presunto victimario vivían en la zona rural de Las Acequias.  El hecho se habría producido en presencia de dos hijos de la mujer.

Decía estar “arrepentido”

La pareja antes estuvo radicada en Alejandro Roca. Allí habrían convivido seis meses en el 2017, hasta que ella formuló varias denuncias por violencia. En el juicio realizado en diciembre del 2017, Maccari, alias “Javito”, contó que había estado preso en Bouwer en un pabellón donde se alojan miembros de la fuerza policial, porque tiene “un hermano que pertenece a la Caminera”. 

Tras relatar una disputa con otro interno, llegó a decirle a la jueza Nora Sucaría: “Estoy muy arrepentido por lo que hice, mi familia se sacrificó qyendo a verme y llevándome cosas al penal, me di cuenta de que debemos cuidarnos de lo que hacemos, nadie se merece vivir en la cárcel”. 

La acusación, entonces, era por golpear a Olivera y privarla de su libertad. El 8 de abril del 2017 le causó lesiones en una mano, luego violó las órdenes de no acercamiento, le efectuó más de 300 llamadas telefónicas y la amenazó con cortarle la luz si no volvía con él.

La Justicia probó que, el 23 de mayo del 2017, a sabiendas que tenía una restricción, fue a la casa de su ex mujer, la tuvo encerrada más de una hora, volvió a discutir con ella y en la madrugada del 24 la tiró de la cama. 

Entonces, la mujer estaba embarazada de cinco meses y sufrió lesiones contusas en el antebrazo, en la columna y en los muslos. 

Ahora, Olivera sigue internada en el Instituto del Quemado. Está estable, aunque tuvo una descompensación cardiovascular. Permanece sedada y con asistencia respiratoria mecánica. 



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