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22 octubre, 2019
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El nuevo estadio de los Warriors en la NBA que costó 1.500 millones de dólares

Golden State Warriors no detiene su marcha para posicionarse entre las franquicias más cotizadas de la NBA. Más allá que el equipo no tendrá la fortaleza que lo llevó a ser el más determinante de los últimos cinco años, ahora con las partidas de Kevin Durant, André Igoudala, Shaun Livingston y la lesión de Klay Thompson (regresaría en febrero). En ese lapso obtuvo tres anillos en cinco finales.

Y su última “movida” para seguir incrementando su valor fue mediante la construcción de un flamante estadio. El Chase Center, dotado con capacidad para 18.064 personas sentadas (el más grande de San Francisco) con un costo que superó los 1.500 millones de dólares. Con esta nueva inversión, el último subcampeón de la liga estadounidense se acerca, en su valor, a dos colosos de la NBA.

Es que en casi una década (2010), los Warriors pasaron de valer 450 millones de dólares a los 3.100 millones en que se cotiza actualmente, para ubicarse muy cerca de los Lakers cuyo valor oscila en los 3.700 millones y de los Knicks, que cuestan unos 4 mil millones.

La joya, en algunos detalles

Entre los innumerables detalles y avances tecnológicos y de confort, hay que decir que ningún estadio de la NBA alcanza los tres mil metros cuadrados de pantallas que posee el nuevo palacio de los Warriors, donde la pantalla principal de video que cuelga del techo mide 25 por 16 metros, o los 75 millones de luces LEDs, que incluso permiten observar con mayor nitidez lo que ocurre en el parqué.

Los partidos se pueden seguir por más de 1100 televisores distribuidos en palcos, pasillos y demás áreas; se construyeron 20 restaurantes, tiendas y comercios, y más de 20 puntos para la venta de alimentos y bebidas; 23 bares y 425 sanitarios, en una estructura que necesita unos 100 empleados a tiempo completo y otros mil a tiempo parcial.

Además, el Chase cuenta con salones multipropósito, galería de arte, teatro, 54 mil metros cuadrados para oficinas distribuidas en dos torres y otros 9.000 metros para el ocio, mantenimiento y restauración. Asimismo se construyó un estacionamiento subterráneo con capacidad para 950 vehículos y otro de 300 lugares para bicicletas.

Por caso, las suites privadas tienen mayor tamaño que muchos departamentos de la ciudad (de más de 50 metros cuadrados), están dotados de coquetos comedores abiertos que permiten ver los juegos a través de vidrios; mientras que por fuera, la obra cuenta con zonas de jardines abiertos que dan a la Bahía de San Francisco.

Entretenimiento deportivo

Ubicado a 18 kilómetros de su antiguo escenario, el Oracle Arena de la ciudad californiana de Oakland donde Golden jugó de local sus últimos 53 años, el nuevo estadio se erige en la zona de Mission Bay en la bahía de San Francisco y su inauguración se produjo el 6 de setiembre, con la actuación del grupo Metallica junto a la Orquesta Sinfónica de San Francisco. Mientras que el pasado sábado se jugó el primer partido entre el local y los Lakers, con victoria para los angelinos 123-101.

Enclavado en un predio de 4,5 hectáreas, la nueva construcción es mucho más que un estadio para la práctica deportiva bajo techo sino que funcionará como una verdadera empresa de “entretenimiento deportivo”, según supo definirla el presidente de la franquicia Rick Welts. No por nada el Chase albergará más de 220 actividades durante al año entre las cuales apenas unas 50 serán por los partidos que les toque jugar como local a los Warrios. Conciertos de música (el viernes 18 actuará Phil Collins y el 20 lo hará Mar Anthony, por ejemplo), actividades culturales, distintas disciplinas deportivas (como patinaje sobre hielo) y diferentes espectáculos para las familias dotarán de intensidad el funcionamiento del Chase.

Ya recauda

La obra, previo al inicio de la competencia oficial del equipo programada para el 24 ante los Clippers, fue encarada por aportes netamente privados y lleva generado ingresos por unos dos mil millones con tan solo patrocinadores, venta de suites privadas (44) y entradas. Por caso, la empresa financiera JP Morgan Chase abonará 20 millones de dólares por los próximos 20 años, el mayor acuerdo logrado para instalar un nombre en la historia del deporte estadounidense.

Para dimensionar sus fuentes de recaudación y a modo de ejemplo, el precio de los palcos oscila en los 2 millones de dólares por temporada y los asientos en la pista, en este caso para el partido inicial, superan los 6 mil dólares cada uno.

El lunes los Warriors hicieron su primera práctica a puertas abiertas en el nuevo estadio, donde asistieron 17 mil personas, que a sólo 5 dólares por entrada, recaudaron 85 mil de “los verdes”.

El juego, en reconstrucción

Mientras el Chase Center comienza a reposicionar a la franquicia entre las más poderosas de la NBA, el entrenador Steve Kerr se arremanga para encontrar la mejor versión del equipo que mostrará en el coqueto estadio tras las ausencias ya mencionadas (Durant-Igoudala-Livingston).

Nuevamente el DT se apoyará en el “Big three” que tantas satisfacciones le dio a los Warriors, donde el base y abanderado Steven Curry sobresale en el trío que completan su escolta Klay Thompson (lesionado) y el interno Draymond Green. Para suplir ausencias y ayudar a Curry, con 31 años, Golden sumó a D’Angelo Russell (21 puntos y 7 asistencias de promedio en los Nets), quien llegó a Golden a cambio de 117 millones de dólares y cuatro años de contrato. En la reconstrucción además se incorporó el sobrino de una leyenda como lo es Scottie Pippen, Kavion, quien con 22 años llega a reforzar el juego interior precedido de 12.4 puntos , 5.8 rebotes y 1.7 tapas en la Universidad de Southern.

Pero sólo el rodaje y el paso de los partidos ubicará a los Warriors en el lugar que se merecerá deportivamente. Mientras tanto, su franquicia sigue generando utilidades y negocios, en este caso a través del flamante Chase Center, que se instaló para convertir a los Warriors en, además de un equipo de básquetbol, un producto en expansión. Donde el deporte va de la mano del entretenimiento hasta convertirlos en verdaderos centros de diversión y consumo. Un rubro que no desatiende ni la NBA ni la franquicia más exitosa del último lustro que esta temporada dará otro paso en ese sentido con el lucimiento de su nueva joya dorada.

Edición Impresa

El texto original de este artículo fue publicado el 12/10/2019 en nuestra edición impresa.



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