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26 junio, 2019
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El problema del San Lorenzo de Almirón es que casi no genera situaciones de gol

















Nahuel Barrios fue uno de los mejores de San Lorenzo, pero el equipo de Almirón sigue sin generar suficientes situaciones de gol Fuente: LA NACION – Crédito: Mauro Alfieri




Román Martínez

tiene 36 años, pero así y todo muchas veces es el jugador más rápido de San Lorenzo, porque saca ganancia desde la calidad de la resolución por encima de la velocidad de resolución. Es el jugador más claro del Ciclón, el que junta líneas, el nexo entre la defensa y el ataque. El que menos se embarulla, el que filtra pases para “romper líneas” del adversario, el que también se anima a pisar el área, tomarse un tiempo para gambetear (dicen que en el área siempre hay tiempo) y hacer goles, como anotó por la Copa Libertadores ante Junior, en ese festejado triunfo en el Nuevo Gasómetro 1-0 cuando al debut copero le faltaban apenas 13 minutos y nada parecía indicar que el cero se iba a quebrar.





























Los resultados no aparecían, pero

Jorge Almirón

trató de mantener la idea, hasta que encontró el medio campo con Castellani, Loaiza y Román Martínez, los tres refuerzos que tratan de entenderse cada vez más dentro del sistema táctico 4-3-3 en el que se mueve el técnico. Pero durante el primer tiempo del clásico con Huracán, a San Lorenzo le costó hacerse del dominio del partido y apenas tuvo dos llegadas. Al DT local se lo vio más frustrado que conforme con el desarrollo, a tal punto que cuando veía que su equipo se entretenía con una posesión lateral o con pases hacia atrás, saltaba del banco para gritar “¡para adelante!”. Quería que ganen metros con la posesión, que filtren pases. Ni más ni menos, que generen pases que pongan en dificultades a las dos líneas de Huracán que se movían juntas y que costaba encontrarles grietas.

Los laterales Herrera y Damián Pérez trataban de progresar por dentro porque los wines Juan Camilo Salazar y Barrios se encargaban (por derecha y por la izquierda, respectivamente) de hacer ancho el equipo. Ellos le generaban dificultades a los mediocampistas del Globo, pero tener superioridad numérica no garantiza, de por sí, dominio. A eso hay que agregarle pases filtrados, (“pases hacia adelante”, como pide Almirón), de esos que rompen líneas. Y el más capaz y aplicado al mismo tiempo (en esa dirección) fue Román Martínez, como en la acción que Reniero remató desde afuera y la pelota terminó en el córner.






















Pero el problema de San Lorenzo no es que hace pocos goles, sino que le cuesta horrores generar situaciones claras de gol hasta cuando juega 32 minutos con un jugador más (por la expulsión de Merolla). Incluso hubo encuentros en donde terminó rescatando puntos con remates desde afuera del lateral Marcelo Herrera. Pero le cuesta al Ciclón. Al buen pie no lo complementa con cambios de ritmo ni buenas resoluciones. Apenas aparece un

Nahuel Barrios

con rebeldía y ganas de encarar.




























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