Ago 2, 2020
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El tenis comienza a despertarse, pero la normalidad todavía está muy lejos de volver

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Grigor Dimitrov, Novak Djokovic, Dusan Lajovic, Dominic Thiem y Alexander Zverev posan para una foto con los niños durante el Adria Tour en Belgrado, el 12 de junio; la gira que emprendió el número 1 del mundo terminó con varios contagios y manchó su imagen. Fuente: Archivo – Crédito: REUTERS / Marko Djurica




El 29 de febrero pasado, Novak Djokovic se consagró campeón de Dubái por quinta vez; Rafael Nadal se llevó su tercer sombrero mexicano como campeón de Acapulco, y el 1° de marzo, el joven brasileño Thiago Seyboth Wild obtuvo el título de Santiago, en Chile. Ellos fueron los últimos campeones en la vieja normalidad del circuito masculino. El fin de semana siguiente, la Argentina perdió por 3-1 contra Colombia, por la Copa Davis. La derrota de Juan Ignacio Londero ante Daniel Galán en la altura de Bogotá, que marcó la caída albiceleste, fue uno de los últimos encuentros oficiales. Horas después, la ATP anunciaba la cancelación del Masters 1000 de Indian Wells por la pandemia de coronavirus que aún atenaza al planeta. Con el paso de los días, se sucedieron las suspensiones y giras canceladas por completo. Desde entonces, han pasado cinco meses de inactividad; toda una eternidad para el universo de las raquetas, acostumbrado por décadas a llevar su circo por todo el mundo y a tener acción con apenas unas semanas de descanso entre una temporada y la siguiente. Un paréntesis demasiado extenso, de consecuencias todavía difíciles de medir en el mediano y largo plazo.


















































El regreso no asoma tan sencillo. Del lado de los torneos, están los que decidieron despedirse hasta 2021, como el emblemático caso de Wimbledon, y los que apostaron por una reprogramación, tal como lo hicieron Roland Garros, Roma y Madrid. Pero nada es seguro: Washington se preparó para convertirse en el primer torneo del regreso, y cuando comprendió que aún quedaban varios problemas sin solución cercana, bajó la cortina. El Covid-19, aeropuertos cerrados en muchos países, restricciones sanitarias, cuarentenas obligatorias imposibles para deportistas de alta competencia… Demasiados obstáculos. Vale un ejemplo: Simona Halep, 2ª del ranking femenino, recibió una invitación para jugar en Palermo la semana próxima. pero el ministro italiano de Salud firmó un decreto por el cual las personas provenientes de Rumania -como Halep- debían guardar dos semanas de cuarentena obligatoria al llegar a Italia. ¿Cómo jugar con esas condiciones? A pesar de las gestiones del torneo por lograr una excepción, Halep renunció.



































La prudencia generalizada se impuso después de un ejemplo contraproducente: Novak Djokovic. El líder del ranking masculino se contagió el coronavirus durante una gira de exhibición por los Balcanes que actuó como caldo de cultivo para la enfermedad: reuniones multitudinarias en espacios cerrados, contactos cercanos, barbijos ausentes, abrazos. Además de verse infectado, el serbio recibió una catarata de críticas y desprecios en redes sociales. Su error no forzado involucró a colegas como Borna Coric, Grigor Dimitrov y Viktor Troicki, esposas y entrenadores. Un escándalo que dañó severamente la imagen del número 1. Nick Kyrgios, usualmente cuestionado por actitudes poco profesionales, fue quien mejor pareció entender la gravedad de la situación, y no dudó en castigar públicamente en redes a sus colegas.























Novak Djokovic conquistó Dubái como para reafirmarse como un líder de un ranking que, poco después, no tendría puntos para sumar.
Novak Djokovic conquistó Dubái como para reafirmarse como un líder de un ranking que, poco después, no tendría puntos para sumar. Fuente: Reuters – Crédito: Tahier Al-Sudani




El tenis navega por estas semanas sobre aguas turbulentas. China, en medio de los rumores, suspendió su gira completa de octubre y noviembre: así cayeron cuatro torneos de varones y ocho femeninos, incluido el Masters de fin de año de Shenzhen. A un mes de su realización (31 de agosto al 13 de septiembre), el US Open parece tener todo previsto, a despecho de los contratiempos y de que Estados Unidos es uno de los epicentros de la pandemia, con casi 4,4 millones de contagiados -incluido el entrenador argentino Franco Davin, radicado en Florida- y más de 150.000 fallecidos. Cifras pavorosas que a más de un jugador le han hecho retroceder en su entusiasmo. El mayor ejemplo es Ashleigh Barty, nada menos que la número 1 del mundo. “Mi equipo y yo hemos decidido que no viajaremos a Cincinnati ni al US Open este año. Amo ambos torneos, por lo que fue una decisión difícil, pero aún hay riesgos significativos debido al Covid-19 y no me siento cómoda poniendo a mi equipo ni a mí misma en esa posición. Espero volver el próximo año”, expresó la australiana de 24 años.























Se verá luego si Barty viaja a Europa para defender luego el título ganado en 2019 en Roland Garros. A diferencia de Wimbledon, el abierto francés se aferró con uñas y dientes a la decisión de jugarse este año, y reprogramó su fecha para fines de septiembre y principios de octubre, en el comienzo del otoño parisino. Otros torneos de la gira europea de canchas lentas, como Roma y Kitzbühel, también se movieron en el almanaque. Y aún restan ratificar los del último tramo del año, entre ellos París-Bercy (indoor) y el Masters de Londres. El Masters 1000 de Madrid quedó en una situación complicada, después de que la Comunidad de la capital española desaconsejó por motivos sanitarios la disputa del torneo, por lo que la última palabra la tendrá la organización de la prueba, a cargo del dueño, el rumano Ion Tiriac.














Rafael Nadal se coronó tricampeón de Acapulco poco antes de que el tenis quedara congelado.
Rafael Nadal se coronó tricampeón de Acapulco poco antes de que el tenis quedara congelado. Fuente: AP




Mientras, la pista de polvo de ladrillo de Palermo, en Italia, recibió ya a las primeras valientes del WTA Tour. Son las chicas las que dieron un paso al frente, incluida una presencia argentina: en la clasificación participa la rosarina Nadia Podoroska, que este sábado le ganó a la húngara Reka Luca Jani por 6-3 y 6-1. La campeona de los Juegos Panamericanos de Lima suele pasar varios meses al año en Alicante, donde es entrenada por Juan Pablo Guzmán y Emiliano Redondi, y desde allí viajó para ser de las primeras en volver al ruedo de manera oficial. Otros jugadores decidieron dar sus primeros pasos en exhibiciones. Después de la polémica gira de Djokovic y sus amigos, Estados Unidos apostó por el circuito World Team Tennis, con un enorme porcentaje de jugadores radicados en ese país o dispuestos a pasar varias semanas allí.

















En las últimas horas se conoció la lista de inscriptos para Cincinnati, el único torneo previo a Flushing Meadows, que incluye a Djokovic, Rafael Nadal y buena parte de los Top 10, así como Serena Williams y Coco Gauff entre las mujeres; Roger Federer, en recuperación tras operarse la rodilla, volverá recién en 2021. Otra rareza: el certamen de Cincinnati se jugará. en Nueva York, en el mismo predio del US Open. La Asociación Estadounidense de Tenis (USTA) dispondrá en el complejo Billie Jean King una “burbuja” semejante a la de la NBA en Disney World, con un hotel cercano al aeropuerto de La Guardia reservado para jugadores y allegados, lejos del downtown de Manhattan. Allí se prevé que también estarán Diego Schwartzman, Guido Pella, el Topo Londero, Leonardo Mayer, y Federico Delbonis, entre otros.














Ese torneo, así como el Abierto de Estados Unidos, se jugará sin público, sin ball-boys, y sin prensa en el lugar, y con un número acotado de oficiales (umpires y jueces de línea); los jugadores deberán acudir sólo con un par de acompañantes, sin el séquito de otros tiempos, y someterse a testeos constantes. Nadie quiere siquiera imaginar qué pasaría si un jugador llega a dar positivo de Covid en medio del torneo. Este viernes, la USTA reafirmó sus planes de seguir adelante. “Hemos desarrollado un fuerte plan de salud y seguridad para reducir el riesgo de infección dentro del ambiente que comprende la sede del torneo y los hoteles de los jugadores. El estado de Nueva York sigue siendo uno de los lugares más seguros del país en lo que se refiere al virus”, sostuvo en un comunicado.





Thiago Seyboth Wild, una cara nueva que asomaba en un 2020 tenístico puesto en larga pausa mundial por el coronavirus.
Thiago Seyboth Wild, una cara nueva que asomaba en un 2020 tenístico puesto en larga pausa mundial por el coronavirus.




Schwartzman, que por estos días se entrena en Bahamas a la espera de más certezas, fue contundente en su opinión: “La ATP por ahora no pegó ni una, nunca nos enteramos por ellos las decisiones que pasan. La forma de comunicarse y cómo quieren llevar a cabo, por ejemplo el US Open, es una locura. Ojalá que salga todo bien, pero es todo muy rebuscado y muy poco claro por ahora”. El argentino no es el único en cuestionar cómo se manejó el circuito durante la pandemia.





El clásico apretón de manos al final del partido le dará lugar a un roce de raquetas o un choque de codos. Distancia social inevitable, porque las sombras del contagio, y de otra cancelación o postergación acechan. De a poco, el tenis quiere recuperar cierto espacio de normalidad, pero la incertidumbre aún domina el escenario.









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