28.7 C
Cordoba
18 enero, 2020
Peipus.com.ar

Londero la peleó ante Nadal en Roland Garros: todo lo que ganó en su derrota

En su ley, en la del palo por palo, con cero miedo escénico. Regalándose puntos en los que dejó a Rafael Nadal sin reacción. Siendo agresivo, intentando ganar. Siendo él mismo. Así se fue Juan Ignacio Londero del inolvidable Roland Garros 2019. Cayó en tres sets (6-2, 6-3 y 6-3) ante la leyenda española en más de dos horas de partido. 

Llegó hasta octavos de final este cordobés de 25 años, que ahora mismo relanza una carrera que había tenido su primer escalón en el título en el ATP 250 de Córdoba, en febrero. El nacido en Jesús María fue intenso ante el español. Y estuvo a la altura de un marco mayor, como el que supone un Grand Slam.

A continuación, la crónica de otro partido inolvidable de Londero. El que día que “ganó” cuando perdió.

Lo que pasó

En una cancha complicada por fuertes ráfagas de viento, Londero estuvo competitivo y sin ataduras. Sufriendo lo que se suponía que iba a sufrir: de la implacable capacidad de Nadal de aprovechar cada falla. 

Rafa le quebró dos veces para llevarse el set en un 6-2 algo mentiroso. Lo de mentiroso tiene que ver con el ritmo de los peloteos. Londero jugó de igual a igual, soltando el brazo y pegándole a todo.

El asunto es que ese modo de juego no incomoda a Nadal, al contrario. Londero jugó a su ley en esa primera manga. Sin respeto por la leyenda y en varios puntos terminó desparramando al español, lo que generó varios “ohhhh” en el estadio Philippe Chatrier

Tan competitivo estuvo Londero que no se toleraba los fallos. Sentía que podía ganar. Y Nadal sintió que podía perder. Se notó en sus gestos. Gritó y festejó puntos luego de estar en situaciones incómodas. Algo que se vio en el inicio del segundo set: en los primeros cinco games.

Luego, volvió a pasar lo esperable. Nadal llevó al límite de lo físico a Londero. Que falló golpes por desgaste. Y le quebró el servicio para ponerse 4-2. Así, Rafa dejó atrás su peor momento. 

Y el 5-2 del español puso a Londero en aprietos en su game para ponerse 3-5. Le decía a su equipo, que estaba en la tribuna, que “no tengo aire”, “no puedo más”. Nadal estaba haciendo de las suyas: llevando al límite de lo mental a un adversario. 

Ese factor extremo físico y mental es un regalo que Londero valorará. Ese sufrimiento lo hará mejor jugador. Ese fue su premio en Roland Garros. Competir al más alto nivel es estar en esas situaciones de enredos y sofocones, sin contemplaciones por el rival. 

El segundo set quedó para Nadal por 6-3, que otra vez mantuvo su servicio. El oficio del 2 del mundo se notó. Y más con el alivio que dio la ventaja en el marcador. 

En el inicio del tercer set, Londero tuvo una chance de quebrarle a Nadal. Su devolución de revés quedó en la red. Y eso levantó a Nadal, que arrasó en los puntos siguientes. 

Y Nadal luego le quebró. Rafa no tuvo fisuras en su juego. Lúcido, no volvió a sentirse atrapado como en esos primeros cinco games del segundo set. Nadal es Nadal. Y se lo hizo sentir en el resto del set, más allá de que el Topito le quebró una vez. Por esos momentos, resurgieron el drive y el revés y la intensidad de Londero. Gritó puntos. Ganó uno súper-peleado. Todo el estadio lo ovacionó.

Pero… Nadal es Nadal… le ganó 6-3 el tercer set. La estadística dirá que Rafa tuvo 40 winner sobre 23 del Topo. La compu también dirá que Rafa tuvo 25 errores no forzados y el cordobés 30. Números de un match que fue más allá de ese registro.

La evidencia fue que Nadal lleva años y años jugando partido en situaciones incómodas, al más alto ritmo de peloteo y de cambios de ritmos. Tiene todo el recorrido que Londero inició recién en 2019 en el nivel ATP. 

Y eso de que “Nadal es Nadal”, que ganó el español, “no que perdió él”, es lo que Londero deberá poner en la foto final de su partido con Nadal. En la previa, el cordobés había dicho entre risas que les pagaba una cena a todos los que estaban en la sala de la conferencia de prensa si le ganaba a Nadal.

Debería regalarse una cena para él y lo suyos, los que lo bancan en Jesús María, y su equipo de trabajo que vivió esta fascinantes semana en París. Debería regalarse un aplauso. 

Hizo todo lo que tenía que hacer. Incluso más de lo que se esperaba. El partido con Nadal le dejó un triunfo: el de jugar con los mejores. El “Topito” deberá ganarle a su humildad y creerse que puede estar en esa élite.



Link a la fuente

Temas relacionados

Un nuevo look para la selección

admin

Tras abandonar la final, San Jorge podría retirarse de los torneos del Consejo Federal

admin

Juniors partió rumbo a Rosario para seguir con su pretemporada

admin