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7 diciembre, 2019
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Los precios en el súper subieron 2,6% en julio

No bajan, tampoco se mantienen. Pero al menos se desaceleran. Eso es lo que está sucediendo con los precios de los productos de consumo masivo en los súper y en los hipermercados cordobeses, de acuerdo con el relevamiento que todos los meses realiza La Voz en cuatro cadenas minoristas de la ciudad de Córdoba.

En julio, el conjunto de los productos y los artículos que componen una canasta básica para una familia de clase media de cuatro integrantes (matrimonio y dos hijos pequeños) aumentó 2,6 por ciento, medio punto porcentual menos que la suba observada en junio, cuando los precios se habían incrementado 3,1 por ciento promedio.

El mes pasado, la canasta relevada por este diario (incluye alimentos secos, carnes y verduras, productos de limpieza y artículos de tocador) tuvo un costo de 15.581 pesos, esto es, 389 más que los 15.192 pesos que demandaba en junio.

En lo que va del año, el incremento de dicha canasta es del 26,7 por ciento: a fines de diciembre de 2018, el costo de esos productos era de 12.293 pesos. Ello implica que una familia debió destinar en julio 3.288 pesos más que a fines del año anterior para adquirir los mismos productos esenciales.

En la comparación interanual, el incremento en el costo de la canasta llega al 63,4 por ciento (en julio de 2018, el valor era de 9.537 pesos), muy por encima de lo que en el mismo lapso han aumentado los salarios de cualquier sector de actividad.

Ello explica, en buena medida, que el nivel de ventas en los súper y en los hipermercados venga acusando bajas muy importantes en los últimos meses, del orden de los 10 puntos año contra año, medidas en cantidad de unidades (ver aparte).

Rubro por rubro

Lácteos y frutas y verduras fueron los rubros que más aumentaron el mes pasado.

El primero, de alta incidencia en la canasta, subió 6,6 por ciento y acumula un incremento del 45 por ciento en el año, y un alarmante 120 por ciento en los últimos 12 meses. La leche fluida es el producto que más aumentó, con un alza del 7,8 por ciento en julio, lo que llevó el precio del saché de un litro de primera marca a 51 pesos. El año pasado, el litro de leche costaba menos de la mitad: 23 pesos.

Es cierto que se encuentran algunas marcas más económicas –entre los 40 y los 45 pesos–, pero no hay demasiada disponibilidad en las góndolas.

Además de la leche, en esta categoría también subieron el queso cremoso (4,5 por ciento), el queso rallado (6,3) y la manteca (5,8). En total, el gasto en productos lácteos para una familia tipo demandó el mes anterior 2.803 pesos.

En el caso de las frutas y las verduras, la suba promedio en el rubro fue del 9,2 por ciento, impulsada por los fuertes aumentos de la papa (81 por ciento), la acelga (51) y la cebolla (40,7). Como contrapartida, bajaron el zapallo tipo anco (-12,7 por ciento), la banana (-10,6) y la lechuga arrepollada (-9,7).

El gasto en este rubro, habitualmente afectado por cuestiones estacionales y climáticas, llegó en julio a los 1.603 pesos.

En el caso de los productos secos y de almacén, se observaron subas y bajas a lo largo del mes pasado, con un resultado promedio del 4,3 por ciento. Uno de los aumentos más significativos fue el de la botella de Coca Cola de 2,5 litros, que aumentó 7,8 por ciento y pasó de 97,43 a 105 pesos en apenas 30 días.

También se registró una suba importante en el pan del 9,5 por ciento: el kilo de francés se vende entre 82 y 100 pesos en los súper. La yerba es otro de los productos que se ha encarecido mucho en los últimos meses. Y en julio mantuvo la misma senda ascendente, con un 4,3 por ciento. El paquete de kilo está entre los 140 y los 200 pesos, según la marca.

Los productos de tocador y limpieza mostraron una baja del uno por ciento promedio el mes pasado. Salvo las subas de las cremas dentales y los desodorantes, el resto de los artículos bajaron de precio o se mantuvieron estables. Los pañales, un producto de altísima incidencia en el presupuesto de las familias con bebés, bajaron su precio 3,4 por ciento.

Carnes a la baja

El dato más significativo en julio vino por el lado del rubro carnes, que mostró un descenso en los precios del 1,7 por ciento.

Todos los cortes vacunos presentaron bajas leves de sus precios, con excepción de los bifes de nalga. También en la góndola de los fiambres se observaron precios menores que en junio: el jamón cocido Paladini, por caso, bajó 4,8 por ciento.

Pero el producto del rubro que más redujo sus precios fue el pollo, con una caída del 14,6 por ciento. Así, el kilo de pollo fresco se conseguía en los últimos días del mes anterior en entre 48 y 65 pesos, muy por debajo de los 80 o los 85 pesos que alcanzó en marzo pasado.

Ello explica, en buena medida, el aumento en el consumo de pollo que revelan las estadísticas del sector cárnico, en desmedro de las ventas de carne vacuna.

Muchas “promos”

Para mitigar la baja en las ventas, la mayoría de las cadenas minoristas ofrecen en estos días fuertes promociones. En algunos casos, la propuesta es “todo por 30 pesos”; en otros, “la segunda unidad a mitad de precio”, y en otros, “llevando tres, pagan dos”.

También se destacan las promociones si se abona con tarjetas de crédito o de débito de determinados bancos, con rebajas que van desde el 10 hasta el 20 por ciento, aunque esas posibilidades están acotadas a ciertos días de la semana.

Más marcas Pindonga, Cuchuflito y Cadorna

Mayor oferta de segundas y de terceras marcas.

Poco conocidas. En los últimos meses, a partir del encarecimiento de las primeras marcas, los súper y los hipermercados han incrementado su oferta de segundas y de terceras marcas. También están más destacadas en las góndolas, incluidas las marcas propias de diferentes rubros.

¿Son o no son? Asimismo, se observa una mayor presencia de productos sustitutos, particularmente aquellos “elaborados en base a leche”, pero que no son leche. También sucede con algunos quesos y con ciertas bebidas alcohólicas.

Con alarma. Por el aumento de los robos hormiga, los supermercados han comenzado a colocar alarmas a muchos alimentos; por ejemplo, a los quesos rallados, a los fiambres y a algunas bebidas con alcohol, como el fernet y los aperitivos.

Edición Impresa

El texto original de este artículo fue publicado el 2/08/2019 en nuestra edición impresa.



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