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31 marzo, 2020
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Marzo no fue la excepción: el súper subió 4,11%

En medio de una nueva turbulencia financiera por otra escalada del dólar, la inflación no afloja en las góndolas cordobesas. En marzo, el valor de la canasta del supermercado que mes a mes, desde hace más de 10 años, releva La Voz aumentó un 4,11 por ciento, y elevó su valor hasta los 14.274 pesos.

Después de la fuerte suba de febrero, cuando la canasta se encareció un 8,7 por ciento –fundamentalmente por la disparada del precio de la carne–, el alza de marzo volvió a los niveles de ajuste promedio de 2018, en torno de los cuatro puntos porcentuales, que no obstante siguen mostrándose muy elevados.

De esta manera, en marzo, un hogar cordobés necesitó 563 pesos más para comprar los mismos productos alimenticios y los artículos de tocador y limpieza que adquirió en febrero. Respecto de diciembre de 2018, la canasta acumula un alza del 16,11 por ciento en apenas tres meses, demandando que una familia tenga que disponer de 1.981 pesos extras para sus compras mensuales de supermercado.

El mes pasado, el incremento anual en la canasta del súper (pensada para una familia tipo, compuesta por un matrimonio y dos hijos en edad escolar) se mantuvo en torno del 70 por ciento.

Una cifra elevada por donde se la mire y que le saca varios cuerpos de ventaja a las actualizaciones salariales que, año contra año, no superan el 35 o el 40 por ciento. Hace un año, en marzo de 2018, el costo total de la canasta era de 8.352 pesos.

“Los precios siguen con la misma inercia inflacionaria de los últimos meses. Tratamos de planchar las listas de precios nuevas que nos llegan, incluso a costa de perder rentabilidad, pero no podemos absorber todo”, dijo Víctor Palpacelli, presidente de la Cámara de Supermercados de Córdoba (Casac).

Según el supermercadista, la constante suba en los precios sigue afectando las ventas en los locales, que se mantienen entre siete y ocho por ciento por debajo de los valores del año pasado, medido en unidades. “Y ahora, en abril, nos preocupa el impacto que tendrá esta nueva devaluación, que muy probablemente volverá a trasladarse a precios”, estimó.

Los lácteos, en punta 

Así como el aumento de la carne explicó el fuerte incremento de la canasta en febrero, en marzo fueron los productos lácteos los que dieron la nota distintiva.

Este rubro tuvo un alza del 10,11 por ciento en los últimos 30 días, muy por encima del promedio general de la canasta. La leche fluida aumentó un promedio de 6,5 por ciento y superó los 45 pesos por litro, en un contexto de restricciones en el abastecimiento normal a los centros de compra por parte de la industria.

La mayoría de los supermercados relevados tenían apenas una marca en góndola, además de la que está incluida en el programa Precios Cuidados (más barata), que luego del mediodía ya estaba agotada.

Los quesos también aumentaron mucho en marzo: el cremoso, 14,25 por ciento; y el rallado, 10,8 por ciento. La manteca, también con problemas de abastecimiento, subió 19 por ciento, para alcanzar un precio al público de casi 90 pesos para el paquete de 200 gramos de una primera marca.

Frutas y verduras

Las frutas y las verduras también contribuyeron al encarecimiento de la canasta durante el mes pasado. El rubro aumentó sus precios 5,37 por ciento, con la cebolla haciendo la punta entre los aumentos, con un alza del 42,37 por ciento (el kilo promedió 36,20 pesos).

La acelga (con una suba del 20,59 por ciento), la lechuga (20,47), la papa (17,3) y la banana (17,03) le siguieron en el ranking de las  subas.

Por suerte, la manzana, el anco y el tomate perita experimentaron bajas en sus precios, lo que posibilitó que el incremento promedio del rubro no fuera aún mayor.

La carne, más calma

Tras un febrero con sus precios “en llamas”, la carne tuvo un marzo algo más calmo. La góndola de estos productos registró subas promedio del 3,62 por ciento, aunque con aumentos en casi todos los cortes. Sólo la carne molida común tuvo una baja que permitió que el rubro no se volviera a disparar. 

Dos de los cortes más consumidos, la nalga y la costeleta, tuvieron subas de entre el cinco y el siete por ciento. 

El pollo se diferenció del resto con otra suba significativa, en este caso del 17,7 por ciento, para ubicar su precio en torno a los 80 pesos por kilo. Con la carne tan cara, el pollo buscó en marzo su lugar en la demanda, un escalón más arriba que en febrero.

Los embutidos también tuvieron alzas importantes, con el jamón cocido entre los mayores aumentos: 13 por ciento, para llevar los 100 gramos hasta los 45 pesos. También  sucedió con el resto de los fiambres.

Almacén y limpieza

Los productos de almacén y los artículos de limpieza y tocador tuvieron en marzo subas menores que el resto. Los alimentos secos aumentaron un 1,92 por ciento en promedio, aunque se destacaron los incrementos de las harinas, el café y el arroz, con ajustes superiores al 12 por ciento. 

Los panificados, como el pan francés y las galletitas, mantuvieron sus precios, aunque hay que recordar que venían de aumentos considerables en los dos primeros meses del año. 

Los artículos de tocador y limpieza se encarecieron 1,72 por ciento, con subas y bajas según el producto, aunque en el mes se “escaparon” los precios de los champús (12,6 por ciento) y de los desodorantes (13 por ciento).

Para la Defensoría, la suba fue mayor

El relevamiento de precios del Instituto de Estadísticas del Defensor del Pueblo de la Provincia de Córdoba (Inedep) registró un alza promedio del 6,4 por ciento en el valor de la canasta de alimentos. 

Así, para no caer en la indigencia, una familia de cuatro miembros debió destinar 10.829,58 pesos para adquirir el conjunto de alimentos para cubrir sus necesidades nutricionales esenciales.

En tanto que para afrontar otros gastos cotidianos y superar la línea de pobreza (Canasta Básica Total), ese grupo familiar necesitó, como mínimo, 27.073,94 pesos.

La suba implicó que un hogar tipo gastó en marzo 652,86 pesos más que en febrero para consumir las calorías necesarias para no desnutrirse, y 4.328,45 más que en marzo de 2018.

Fuerte dispersión

Un dato que fue distintivo en las góndolas durante el mes que terminó ayer fue la alta dispersión de precios en muchos productos. Esto es, artículos iguales cuyo precio variaba en 30, 40 o 50 por ciento entre un centro comercial y otro. 

Por ejemplo, el kilo de arroz Gallo Oro (el de la caja amarilla) costaba en los últimos días del mes anterior 62 pesos en un supermercado, mientras que en otro, a pocas cuadras de distancia, salía 88,90 pesos. La diferencia: 43,4 por ciento, por exactamente el mismo producto. Otro caso: el aceite Cocinero, de 1,5 litro, exhibía un precio de 80 pesos en la góndola de un hipermercado, y 101 en el de otro. Más de 20 pesos de diferencia para un alimento e ingrediente crítico para cualquier economía familiar. 

En las frutas y verduras frescas también se observó una marcada diversidad de precios. La papa, por caso, costaba 17,90 pesos en un súper y 32,90 pesos en otro, mientras que el kilo de banana oscilaba entre los 39 y los 70 pesos según el negocio. 

Especialistas consultados por este diario señalaron que esta elevada dispersión de precios es típica en épocas de alta inestabilidad económica, periodos caracterizados por fluctuaciones muy marcadas en el tipo de cambio, y de alta incertidumbre respecto del futuro próximo, como el que vivimos.

“En ese contexto, cada centro de compra termina poniendo el precio que le parece que le permitirá cubrir sus necesidad de reposición, antes que un precio que sea fruto de un margen de venta razonable”, explicaron.

Leches, con marca única

Durante el relevamiento que hizo La Voz por los supermercados, las góndolas de los lácteos ofrecían apenas una marca de leche fluida. A lo sumo dos, en algún que otro local. De hecho, ello obligó a que se tuviera que reemplazar en el relevamiento el saché de leche entera Sancor (no estaba disponible en ningún supermercado) por el de La Serenísima (prácticamente la única marca que mostraba un abastecimiento relativamente normal). 

En todos lados, el precio era más o menos el mismo: entre 42 y 45 pesos. Y también en todos los súper había una leyenda que advertía que se podía llevar determinada cantidad de sachés por grupo familiar. Por lo general, entre tres y seis. 

En las mismas góndolas también era visible un enorme espacio vacío: el que, a comienzo de la jornada, habían ocupado los sachés de las marcas incluidas en el programa Precios Cuidados, que se venden a un precio significativamente menor (25 pesos).

Edición Impresa

El texto original de este artículo fue publicado el 1/04/2019 en nuestra edición impresa.



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