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15 diciembre, 2019
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Mauricio Macri todavía tiene chances

El shock es, por definición, algo inesperado y que termina por dejarlo a uno atónito. Sin saber donde está parado. Casi como si lo hubieran puesto en mute y más allá de todo el tumulto alrededor, uno solo escucha un timbreo muy finito.

Así está el gobierno en este momento. El Presidente, Mauricio Macri, ni siquiera felicitó a Alberto Fernández por la paliza electoral que le acaba de propiciar. Se habla de renuncias masivas en el gabinete, el “mejor equipo de los últimos cincuenta años”. Se preguntan cómo pudieron errar tanto en los números Marcos Peña y Jaime Durán Barba, además de los ya conocidos encuestadores que nunca pegan una. El mercado se descalabró, el dólar se disparó y nadie sabe donde puede terminar. Pánico en la City porteña. “No one wants to catch a falling knife” se dice en Wall Street.

 

Vidal, tras el resultado electoral: “Todavía nos queda una instancia más en octubre”

 

El resultado parece prácticamente irremontable. La fórmula de Frente de Todos compuesta por Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner se impuso con el 47% de los votos a nivel nacional, perdiendo solamente en Córdoba y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. En la Provincia, Axel Kicillof sopapeó a María Eugenia Vidal, 49% a 32%. Ni ellos se lo esperaban.

“Creo que hay una mini, mini, mini chance” de darlo vuelta, dice una fuente de altísimo peso en el armado electoral macrista. Es lo que tienen que decir, pero todo puede pasar en estos tiempos posmodernos, polarizados y desencantados con las estructuras tradicionales de poder. En cierto sentido, Macri, que ya es un pato rengo, puede decir que al tener el resultado de las PASO tiene una segunda oportunidad que no hubiese tenido en Octubre. Hoy, Alberto estaría ganando en primera vuelta, cómodo.

5 razones que explican por qué ganó Alberto Fernández en las PASO 2019

Si de alguna manera logran reducir tanto la brecha como los votos que llevaron a la fórmula Fernández- Fernández bien por encima de los 45 puntos pueden soñar en un balotaje, que tampoco les sería fácil ganar. Ahí empiezan a jugar otros factores como los 8 puntos de Lavagna y candidaturas como las de José Luis Espert y Juan José Gómez Centurión. A favor del delfín de Cristina, jugarían los votos de la izquierda.

Al final de cuentas, el problema de elegir entre lo malo y lo peor es que, sin importar quien se imponga, una mayoría del país no se sentirá representado por la persona que se siente en el Sillón de Rivadavia. Sea Alberto, Mauricio, o el que fuera, si no empiezan a hacer los esfuerzos para acercar posiciones que garanticen la institucionalidad y a la vez la previsibilidad que necesitan los mercados, el resultado de las elecciones generales seguirá siendo secundario.



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