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18 septiembre, 2019
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Nicolás Lapentti, el sudamericano que busca ser el pacificador de la ATP















Nicolás Lapentti y Novak Djokovic, rivales en Roland Garros 2009; hoy, pueden ser potenciales aliados en las decisiones de la ATP Fuente: AFP

Mucho antes de ser economista y un respetado dirigente político del Partido Social Cristiano de Ecuador, Nicolás Lapentti Carrión (nacido en 1944) fue uno de los más destacados basquetbolistas del país sudamericano. Figura de una época romántica de ese deporte, jugó en el seleccionado e integró un emblemático equipo del club Athletic de Guayaquil que poblaba de público todos los estadios en la década del 60. Cada verano, a fines de los 80 y principios de los 90, la familia Lapentti tenía la costumbre de veranear en las playas de Salinas, un balneario conocido como el “Paraíso Azul del Pacífico Sur”. Pese a la influencia paterna por el básquetbol, los pequeños Nicolás (nacido en 1976) y Giovanni (1983), dos de los cinco hijos del matrimonio, fueron, inconscientemente, inclinándose poco a poco por el tenis. ¿Cómo? Jugando a la pelota-paleta sobre la arena. Esa rutina, verdaderamente, los enloquecía. Podían entretenerse peloteando durante horas y horas. Tiempo después, ya afirmado como uno de los mejores tenistas sudamericanos del circuito mayor, Nicolás Alexander Lapentti (
número 6 del mundo en 1999 y ganador de cinco títulos individuales de ATP) confiaría que aquel primer vínculo con una paleta lo premió con facilidad y habilidad para manipular la raqueta más tarde, cuando empezó a practicar seriamente en el Guayaquil Tenis Club. Rafael Nadal, Lleyton Hewitt, Guga Kuerten, el Chino Ríos y Guillermo Coria fueron algunas de las mejores raquetas que Nico Lapentti derrotó durante su carrera.





























La última función del ecuatoriano fue en Roland Garros 2010. En enero de 2011 anunció su retiro. Y el partido despedida lo realizó pocos meses después, en septiembre, frente a una leyenda como el estadounidense Pete Sampras, en Guayaquil y ante 15.000 espectadores. “Inmediatamente después de dejar de jugar me ofrecieron ser socio en una productora de TV y acepté; eso me permitió no tener tiempo libre, lo que me gustaba. Después me casé, tuve a mi primera hija y empecé a viajar y a disfrutar de la familia”, le cuenta Lapentti a
LA NACION. “El origen de Nico es de clase media. Su padre estuvo siempre vinculado a la política, pero Nico no. Cuando era tenista le llegaron ofertas de distintos partidos, fue propuesto como ministro de Deportes durante el gobierno del presidente Rafael Correa y para el Comité Olímpico Ecuatoriano. Este año hubo elecciones para alcaldes y él estuvo cerca de la alcaldía de Samborondón, una ciudad pequeña anexa a Guayaquil. Pero nunca aceptó los ofrecimientos”, describe Kenny Castro, reconocido periodista vinculado al tenis en Ecuador. Y añade: “Es una persona muy reconocida, tiene buena imagen a todo nivel, no solo en el deporte. Los chicos y las chicas todavía lo reconocen. Siempre fue carismático. Pero en el campo de la política, por ahora, no ingresó”. Según Castro, a diferencia de los tiempos de Andrés Gómez (otro referente ecuatoriano, campeón de Roland Garros en 1990), la trayectoria de Lapentti se desarrolló durante una época mucho más mediática, con transmisiones de TV en directo, lo que incrementó su popularidad. “La gente decía:
‘Aquel juega a lo Nico Lapentti’. ¿Qué significaba? Jugar partidos largos. Nico tiene el récord de partidos ganados a cinco sets en la Copa Davis, con 13, por encima de los 12 del italiano Nicola Pietrangeli y Henri Cochet, uno de los Cuatro Mosqueteros franceses”.

Lo más cerca que Lapentti estuvo de la política fue su gestión como presidente de la Federación Ecuatoriana de Tenis. Asumió en 2013, dejó a mitad de camino, pero lo recuerda como algo enriquecedor. “Me hizo entender el otro lado del deporte. Cuando sos jugador solo pensás en lo que vos querés y no ves lo otro; vivís en una burbuja. Pero ser dirigente es distinto, especialmente en países como los sudamericanos con pocos recursos. Le dediqué el cien por ciento de mi tiempo, sin cobrar dinero, con reclamos desde todos los sectores. Además, teníamos un presupuesto del ministerio de Deportes que lo cortaron”, relata Lapentti, que suele consultar a su padre por cuestiones de gestión. “Él me hizo entender que así es en la gestión pública y por más que esto sea deporte, la política siempre está involucrada. Y eso es malo, porque se incluyen otros factores”. Ese ejercicio dirigencial y administrativo impulsó a Lapentti a candidatearse para ser representante de América en la Junta Directiva de la ATP, un puesto que será elegido este viernes, en Wimbledon, por los miembros del Consejo de Jugadores que preside Novak Djokovic. El ecuatoriano y otros cinco hombres hicieron una exposición de sus ideas durante 5 minutos en el último Masters 1000 de Roma. De allí, quedaron Lapentti y el estadounidense Weller Evans (65 años, 785º en 1981, ex dirigente de la ATP) para la decisión final. Quien se imponga, reemplazará al polémico Justin Gimelstob, que debió renunciar luego de haber sido acusado y condenado (con libertad condicional) por haber agredido a un amigo suyo.






















¿Qué función tendrá quien gane? Lapentti lo explica: “Defender los intereses de los jugadores ante el Board de la ATP. Lo importante es seguir logrando beneficios en el prize money, en la pensión y en tener mayor participación en las decisiones de los torneos. Pero hoy, con todo lo que ha pasado por la salida de Gimelstob, que era muy amigo de Djokovic, lo principal es tratar de conseguir de que los jugadores se unan nuevamente. La distancia entre Djokovic con Nadal y Federer no es buena para nadie. Como exjugador sé que puedo sentarme con los primeros del ranking y con los que están 400 o 500. Quiero enfocarme en ese grupo que se siente aislado, que juega en Challengers y Futures, y que sale en contra económicamente cada año. Quiero explicarles, además, cuáles son los peligros de estar involucrados en las apuestas y en los arreglos de partidos. Hay mucho por trabajar”, apunta Lapentti. Y sentencia que los sudamericanos le manifestaron que necesitan un delegado que tenga al español como lengua nativa.















Los representantes de los jugadores ante el Board son tres: el de América, el Internacional (es David Egdes; ejecutivo de Tennis Channel) y el de Europa (Alex Inglot; abogado de profesión). “Los que ya están no han sido jugadores y es muy importante que haya una mirada de un extenista. Yo tengo relación directa con los jugadores. Es clave”, argumenta Lapentti, ilusionado con convertirse en una suerte de pacificador de la ATP.







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