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22 octubre, 2019
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Operación “Primavera de la Paz”: los mapas que explican la ofensiva de Turquía contra los kurdos en Siria

La ofensiva de Turquía sobre el noreste de Siria, una región que los kurdos llaman “Rojava”, se esperaba desde hacía meses. Pero la llamada “Operación Primavera de la Paz” se desencadenó con sorprendente rapidez esta semana tras el anuncio del retiro de tropas realizado por el gobierno de Estados Unidos.

El presidente Donald Trump ordenó el domingo la salida de las entre 50 y 100 fuerzas especiales que permanecían en la región y el lunes la aviación turca comenzó a bombardear posiciones kurdas. Luego siguió el fuego de la artillería y el ejército turco comenzó entonces a acumular tanques y otros vehículos blindados en la frontera, a la espera de los milicianos del Ejército Libre Sirio (FSA por sus siglas en inglés), rebeldes que cuentan con el apoyo de Ankara.

El miércoles por la noche se reportaron los primeros combates en los pueblos sirios de Tell Abiad y Ras al Ayn, que presuntamente se ha convertido en el eje de la ofensiva, de acuerdo a las agencias Reuters y AFP. Pero también Tall Rifat, Ain Diwar, Qamishli, donde hay una prisión repleta de ex combatientes del grupo terrorista Estado Islámico (ISIS en inglés) y Darbasiyah, entre otras localidades fronterizas, han estado recibiendo fuego de artillería y bombardeos aéreos.

Incluso Kobane, bastión kurdo que cobró fama internacional resistiendo los ataques del ISIS en 2014 y desde donde luego comenzó la contraofensiva que llevaría finalmente a la caída del “califato” de los yihadistas en marzo de este año y el pase a la clandestinidad de sus combatientes restantes, estaba siendo fuertemente bombardeada.

Al momento esta flamante guerra, que en rigor es un nuevo frente en el interminable y destructivo conflicto civil que estalló en Siria en 2011, coloca por un lado a las Fuerzas Armadas de Turquía, que proveen principalmente apoyo aéreo, artillería y tanques, en cooperación con las milicias del FSA, coalición de grupos rebeldes árabes y túrquicos que aportan la infantería y que se han rebautizado a sí mismos como Ejército Nacional Sirio (SNA). Estas milicias dicen contar con cerca de 100.000 miembros en diferentes frentes, aunque no estaba claro cuántos participaban de “Primavera para la Paz” ni tampoco el número de soldados turcos.

Frente a ellos se encuentra la coalición de grupos rebeldes de las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF), creada en 2015 y que incluye en su mayoría a las fuerzas kurdas de las Unidades de Protección Popular (YPG) y otras facciones turcomanas y árabes musulmanas y cristianas. En total las SDF dicen contar con unos 60.000 hombres y mujeres, de acuerdo a reportes del grupo que no han podido ser confirmados.

Las SDF fueron instrumentales en la lucha contra el ISIS en Siria y desde el 2015 contaron con el apoyo financiero y militar de una coalición internacional liderada por Estados Unidos (y que incluye al Reino Unido y Francia). Pero el domingo Washington, en un intento de salir de “ridículas guerras interminables” anunció que no se opondría ni participaría de una eventual operación turca, por lo que al parecer las milicias kurdas ya no cuentan con esa asistencia.

Tanto las FSA como las SDF, al igual que otros grupos insurgentes y yihadistas que controlan territorio en Idlib, son opositores al régimen sirio de Bashar al Assad, el cual estuvo a punto de colapsar en 2015 pero pudo reagruparse y pasar a la ofensiva con ayuda de Rusia e Irán, recapturando gran parte del territorio que comenzó a perder en 2011. Pero en la compleja guerra civil siria eso no significa que las dos coaliciones tengan mucho en común ni mucho menos que puedan evitar el conflicto entre sí.

La operación “Primavera de la Paz” es la tercera ofensiva turca en el norte de Siria, luego de las operaciones “Escudo del Éufrates” en 2016 y “Rama de Olivo” en 2018. En aquellas oportunidades, como ahora, Turquía avanzó junto a las FSA con objetivos limitados en el noroeste de Siria, llegando a expulsar a los kurdos de esos territorios y establecer allí una base.

Los combates fueron cortos y violentos, con fuertes bajas entre los combatientes y los civiles.

Turquía mantiene un largo conflicto con el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), una organización política y guerrillera a la que considera terrorista y con la que viene peleando dentro de sus propias fronteras dese hace décadas. Para Ankara las YPG no son otra cosa que el brazo sirio del PKK, y no se olvida de que uno de los fundadores de este último grupo, Abdullah Öcalan, estuvo refugiado en el norte de Siria en la década de 1990 y con el apoyo de Hafez al Assad, padre del actual dictador sirio.

También, Turquía comparte junto al régimen sirio, Irak e Irán el deseo de frenar las ambiciones separatistas de los kurdos, un antiguo pueblo desperdigado en territorios de estos cuatro países y que han buscado la independencia desde hace siglos.

Al respecto, y aprovechando el caos de la guerra civil y la posterior ofensiva del ISIS, las YPG ha estado consolidando su poder sobre Rojava con la expectativa de fundar un estado propio, en el mejor de los casos, o al menos acceder a un régimen de autonomía similar a aquel del que los kurdos gozan en Irak.

Lo han hecho en base a una ideología secular, socialista y comunalista (similar a la del PKK), con ciertos tintes feministas y ecologistas, que despertó simpatías en Occidente por su contraste con el yihadismo y extremismo preponderantes entre los grupos insurgentes en la región. Esta simpatía provocó a su vez la ira de Turquía, especialmente desde que la llegada de Erdogan al poder ha generado un auge islamista en el país, restando poder al secularismo político que era tradicional en el país.

Finalmente, el presidente turco Recep Tayyip Erdogan ha propuesto crear una “zona segura” en el norte de Siria y en la frontera con Turquía, donde espera poder ubicar a los casi tres millones de sirios que huyeron a su país por la guerra civil y ahora viven penosamente en campos de refugiados. “Para los que quieran retornar a su país pero ya no tengan hogar, vamos a construir asentamientos para un millón de personas con financiamiento internacional”, dijo, de acuerdo a la AFP.

Turquía es el país que más refugiados sirios ha recibido y alojado desde 2011, seguido luego por Jordania y el Líbano, y ha sido instrumental para frenar el flujo migratorio hacia la Unión Europea. Pero albergar a tres millones de personas es una tarea titánica y Erdogan ha amenazado repetidas veces con “abrir el grifo” y permitir el éxodo de estas personas a Europa, lo que le ha permitido obtener fondos de la UE que en 2016 ascendieron a 6.000 millones de euros.

Este jueves el mandatario turco lo volvió a hacer, acusando a la UE de no desembolsar el total del dinero y de “no ser sincera”. “Lo digo de nuevo: si tratan de enmarcar nuestra operación como una invasión, nuestra respuesta será simple: abriremos las puertas y enviaremos 3,6 millones de migrantes hacia ustedes”, expresó ante los miembros de su partido, el Justicia y el Desarrollo (AKP).

Ahora, el presidente turco propone la tercera opción de reubicarlos en el norte de Siria tras el éxito de “Primavera de la Paz”, un plan polémico ya que la guerra civil, iniciada en 2011 con una serie de protestas contra el régimen que fueron brutalmente reprimidas dando inicio a una insurgencia generalizada de alcance internacional, continúa sin expectativas de una rápida resolución, ocho años y casi 500.000 muertos después.

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