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15 septiembre, 2019
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Para Los Merlo, toda la vida tiene música hoy (y siempre)

“Ahora hagamos una chacarera”, arenga uno. “¿Estás seguro? No, mejor otra zamba”, retruca el otro. La escena de pequeña discusión podría ser entre cualquier compañero de grupo en una visita a los medios, aunque tratándose de padre e hijo toma otro color. Finalmente, después de estremecer el estudio con Zamba de usted, suena Para ir a buscarte, ese recordado clásico de Daniel Toro.

Hay muchas familias musicales en Córdoba, pero seguro muy pocas como los Merlo. Marcelo e Inés Brusco, padre y madre, integran hace más de 30 años el Coro Polifónico de la provincia (la pareja nació ópera mediante) y sus cuatro hijos viven y trabajan de la música. Victoria, la mayor, está hace años radicada en Suiza y acaba de ganar un cargo en la Orquesta Sinfónica de Flandes, en Bélgica, como primer fagot. Valentina estudia también en ese país su carrera de canto lírico y es “la calandria” de la familia, según su padre. Carolina ahora está justamente de viaje por allá y es “la comandante” (papá dixit) de Fly Fly Caroline, una de las bandas más interesantes de la escena pop/rock actual. Y Gabriel es el baterista de esa banda y está punto de sacar su primer disco solista, en palabras de Marcelo, “con canciones muy personales”.

Marcelo y Gabriel llegan a la Redacción para hablar de su familia musical y también de sus proyectos personales y conjuntos. Precisamente, hay uno de ellos que los reúne en un escenario este viernes, en el Aula Magna de la Facultad de Exactas. Se titula Deshojando zambas. “Mi primera inquietud de hacer algo por fuera del Coro surgió por mi debilidad con la música de películas. Hace unos años inicié un proyecto que nace de mi admiración por José Carreras, a quien escuché cantando clásicos del cine en un disco y armamos un grupo que se llama Casablanca. Ahora le tocó el turno al folklore.

“Fue como encontrar esos momentos de alegría, porque uno va creciendo y se aferra a lo que lo hace feliz. Si puedo compartirlo con uno de mis hijos y en nombre de él están todos, y con la gente querida, es un gran regalo de la vida”, explica Marcelo. La ligazón con la música de raíz también tiene una historia familiar. “Vengo de familia de cantores por un lado (su padre era “el Cabezón” Merlo, emblema de Instituto como jugador y DT, además de gran cantor de tangos) y de disqueros en Mendoza por el de mi madre. Todavía me acuerdo que me iba a la siesta y me pasaba horas escuchando discos de vinilo. Allí cultivé mi lado rockero con Toto, Yes, Led Zeppelin y tantos otros”, rememora. “Yo todavía tengo colecciones de casetes que heredé”, acota Gabi. “Y después, cuando llegaron los CD, abrías la cajita para escuchar alguno y muchas veces no estaba el disco”, le reprocha el padre al hijo entre risas.

Sigue Marcelo: “Como argentinos, además, el folklore además nos une, nos leuda. ¿Quién no tiene una Zamba de mi esperanza atesorada en su corazón? Me pasó el año pasado que fui a Canadá, donde tengo un hermano, a cantar para un evento de la tradición argentina en Toronto. Por supuesto que me llevé el “Deshojando zambas”, esta selección de canciones que arranqué el año pasado. En ese recinto para 200 personas estaba el corazón de Argentina. Todo el mundo cantando, llorando, abrazándose. Mucha emoción”.

Música todo el día
Es imposible pensar en los Merlo y no imaginarse intensas sobremesas con largas guitarreadas. “Cada tanto se siguen armando, sobre todo que tenemos esta parte bien cuyana de primos y tíos. Cuando éramos chicos se escuchaba mucha música clásica. Imaginate, con padre y madre en el coro. Mis tres hermanas y yo salíamos del Zípoli y nos íbamos siempre al Teatro (Libertador). Mi vieja escuchaba muchas cantantes clásicas, mi viejo empezó a curtir el rock de los 80 y 90. Pero había de todo. Después cada uno empezó a escuchar por su lado”, resume el Gabi.

Ese vuelo personal de los hijos incluyó continuar con los estudios: Victoria estudió Letras y después en el Conservatorio, antes de pasar por la orquesta del Teatro Colón e irse a Suiza. Valentina estudió con Marcela Benedetti, también del Coro y después también siguió estudiando en Buenos Aires. Carolina y Gabriel se metieron de lleno en La Colmena y después armaron Fly Fly Caroline.

¿Acompaña papá en esos shows rockeros? “Que te respondan ellos, pero tengo crédito para rato”, cuenta Marcelo con una sonrisa. “El problema es cuando los shows arrancan muy tarde. Hemos hecho la heroica alguna vez, pero ahora viviendo más lejos de Córdoba se complica”, acota. “Hemos tenido muchísimo acompañamiento, pero la exigencia con el estudio siempre estuvo”, responde Gabi. “La verdad que sí, he sido muy exigente, hasta lo estoy laburando en terapia”, se sincera Marcelo con mueca cómplice. Y completa: “Esa presión de niño yo la viví muy fuerte, fui solista en un coro en Mendoza con trabajo profesional prácticamente de adulto”. Gabi: “Fue como un niño prodigio, hay una grabaciones de cuando tenía 11 años… No sabés como cantaba”.

El arte de componer
Carolina y Gabriel lograron lo que todavía no pudo su padre, publicar canciones propias. “Para mí es una alegría enorme. Es como expandirme en ellos. Ellos volaron más alto compositivamente”, dice Marcelo con orgullo.

Gabi presentará su debut solista en pocas semanas. “El disco lo trabajé con Juan Pablo Toch como productor y “Chicho” Granja en el estudio. Algunas canciones las tengo desde chico, creo que tienen algo que decir, y ahora le fui dando forma a la guitarra y a la voz, que fue lo que aprendí mucho de él. Mi padre también es compositor y tiene cosas que nunca las sacó a la luz”, resume y Marcelo remata: “Toda esta historia te la podría resumir en dos palabras: amor y pasión por la música”.

Dónde y cuándo
“Deshojando zambas”, el espectáculo de Marcelo Merlo que cuenta con Gabriel Merlo como percusionista junto a Alejandro Zárate en piano y Carlos Mozetic en guitarra se presenta este viernes desde las 21 en el Aula Magna Facultad de Ciencias Exactas (Av. Vélez Sarsfield 299). Invitados: Luis Lima y Verónica del Villar. Por su parte, Gabi Merlo actuará en formato solista el miércoles 19 a las 21 en Dalmacio (Rosario de Santa Fe 743) junto a Fouad Costas.



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