Abr 6, 2020
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¿Qué pierden Talleres y Belgrano con el adiós al “fair play” financiero?

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El 19 y el 20 de mayo que vienen serán las fechas en las que saldrá a escena el nuevo orden de nuestro fútbol. En primera instancia, la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), que seguirá conducida por Claudio Tapia hasta 2025, recuperará el control del campeonato de Primera División, a través de la Liga Profesional del Fútbol Argentino.

Ese nuevo ente sesionará el 20 de mayo por primera vez, estará presidido por Marcelo Tinelli y reemplazará a la Superliga (SAF), que tuvo a su cargo la organización y explotación del torneo desde 2017 hasta la fecha.

Los nombres y las representaciones serán similares (el empresario de TV es el actual titular en ejercicio de la SAF y de San Lorenzo), con la gran diferencia de que River se sumará a la mesa de las decisiones con su máximo mandatario, Rodolfo D’Onofrio, círculo del cual se había apartado durante los últimos tiempos, disconforme con ciertos manejos afistas. 

La Superliga se disolverá, y con ella, un requisito obligatorio y exigible que los clubes debían presentar acceder a la licencia (o mantenerla) que les permitía jugar los torneos que organizaba la SAF, como la Superliga y la Copa homónima. Se trata del “fair play financiero, contemplado a rajatabla hasta que llegó el momento en que clubes de los denominados “grandes” no pudieron cumplirlo.

Declaraciones juradas de inexistencia de deudas vencidas y no regularizadas con el plantel, cuerpo técnico, otros clubes, el fisco y demás eran exigibles mensualmente, entre otras obligaciones, y fueron la piedra basal para un orden que era elemental para la reinvención del fútbol.

Aquel famoso caso de San Lorenzo y de Huracán (Superliga les quitó siete puntos y les prohibió dar de alta a sus incorporaciones más una multa por irregularidades en las declaraciones juradas; luego, un comité de apelaciones revocó todo, salvo la sanción económica), fue el principio del fin del “fair play financiero” y de la Superliga, ya que se abrió una interna en la que terminó interviniendo AFA, la gran ganadora de este nuevo orden, que volvería a tener la última palabra en el principal torneo.

Sólo en el punto “e” del estatuto de la Liga Profesional se refiere superficialmente a la economía de los clubes. “e) Velar por el respeto a los principios de solidaridad, transparencia, buena fe, fair play y todos aquellos principios que pregonan FIFA y CONMEBOL”, dice el escrito al que accedió Infobae.

Sin embargo, el reglamento de licencias no aparece por ningún lado en su constitución. “No lo habrá. Si los clubes estaban mal antes de la cuarentena, imaginate ahora”, dijeron al unísono cuatro dirigentes de la Superliga que consultó Mundo D.

Como afecta a Talleres y a Belgrano

“No aprobamos la disolución de la Superliga”, bramó Andrés Fassi, el presidente de Talleres, antes de la cuarentena. Y lo dijo porque sabía que también se disolvería el “fair play financiero”, y que ya, sin ese requisito y sin licencia, los clubes podrán jugar debiendo.

Es más, muchos requisitos de ese permiso para jugar también están reflejados en la obtención de la licencia para jugar torneos continentales que organiza la Conmebol.

El propio Fassi supo decir que varios jugadores de los que Talleres tiene cedidos lo llamaron para quejarse de que no están al día. Es más, ni siquiera le pagaron los préstamos al club de barrio Jardín.

El caso más elocuente fue el del propio San Lorenzo de Marcelo Tinelli, que en algún momento se atrasó en el pago del pase de Juan Ramírez. En esta época, en la que los clubes han visto reducidos al mínimo sus recursos, esos ingresos genuinos serían imperiosos.

Belgrano, que mientras estuvo en Primera cumplió con el “fair play financiero”, también se verá perjudicado. “Desde que fue transferido Matías Suárez, D’Onofrio nunca más me atendió el teléfono. Lo llamé más de 50 veces”, se quejó con razón Jorge Franceschi, el presidente de Belgrano, porque River le adeuda una buena plata correspondiente a la última parte del pase del delantero, que en total eran 2.850.000 dólares. 

El total adeudado es de 56 millones de pesos, o su equivalente de 870 mil dólares, que corresponden a los vencimientos de las cuotas de marzo y de abril. Si River, múltiple campeón en el actual ciclo de Marcelo Gallardo, jugó debiendo el pase del “Oreja” (fueron dos fechas; la última de la Superliga y la primera de la Copa homónima) ¿qué queda para el resto?

Hasta Unión San Vicente se verá perjudico por el libre deuda no exigible, ya que tampoco cobró de River por la venta de Suárez.

Y hay situaciones que perjudican a Belgrano, porque el Independiente de Hugo Moyano (quien además es uno de los actuales vicepresidentes de la AFA) también se atrasó en el pago del pase de Emiliano Rigoni.

Por todo eso, la pérdida del “fair play financiero” significará el regreso a una etapa que el fútbol buscaba superar. Y los clubes de Córdoba, como en otros tantos del país, la preocupación es indisimulable.

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