Jun 30, 2020
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Reabrieron las ferias francas con un protocolo de bioseguridad

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Después de estar más de 100 días sin poder abrir sus puestos, desde este martes se autorizó la reapertura de las ferias francas en Córdoba capital. Los feriantes habían trasladado su inquietud para organizar el retorno a la Municipalidad de Córdoba, desde donde se trabajó el protocolo y se obtuvo un permiso para su funcionamiento desde el Centro de Operaciones de Emergencias (COE).

Córdoba capital tiene siete ferias francas habilitadas por el municipio, de las cuales trabajaban de forma itinerante en 42 puntos de esta ciudad hasta antes del aislamiento social, preventivo y obligatorio. Con el protocolo autorizado por el COE, desde este martes se autorizó exclusivamente la reapertura de las siete ferias de venta de frutas verduras, comidas y plantas, no así de la reventa de productos usados o los puestos de artesanos.

Con este permiso, retomaron sus actividades este martes los puesteros de las ferias francas de tres puntos de la ciudad: Nueva Córdoba, Cerro de las Rosas y Altos de Vélez Sársfield. Y en el transcurso de esta semana se llevará adelante un cronograma para que los feriantes y vecinos conozcan los sitios en los que seguirán trabajando. Mañana miércoles San Vicente y Parque Vélez Sársfield.

Más de 20 puntos de venta

El director de Ferias y Mercado municipal, Julio Tejeda, explicó a La Voz que la ciudad tiene siete ferias francas, las que funcionarán en poco más de 20 puntos en esta primera etapa, ya que para garantizar el distanciamiento, se decidió que en algunos barrios aún no se completarán las 42 que abrían antes del aislamiento obligatorio.

Estas siete ferias que se irán mudando de barrio en barrio, de acuerdo con un cronograma preestablecido, tendrán por ahora una veintena de zonas asignadas hasta tanto puedan cumplimentarse otros requisitos, como mayor distancia entre los puestos y en calles que así lo permitan.

Vendedores. La feria franca reabrió en dos cuadras de Crisol, en Nueva Córdoba. (Nicolás Bravo)

“Estas son ferias francas, de frutas y verduras, alimentos frescos, las que se han tomado todas las medidas para que un día a la semana puedan estar en un barrio y después, en otro. Por eso, esto requirió un trabajo con la Dirección de Tránsito y Educación Vial para estén en calles anchas, con distanciamiento, por eso hemos realizado en algunos puntos cambios de calles o de cuadras”,  explicó Tejeda.

El protocolo les exige a estos puesteros mantener distancia con sus clientes y entre las carpas de venta. Además de usar barbijo, alcohol en gel para el personal, como para los compradores y no armar los puestos de manera enfrentada.

Ingreso y egreso de clientes

A esto, la Municipalidad de Córdoba sumó un vallado para el único ingreso de los vecinos a la feria, así como una salida.

Tal es el caso de la feria de barrio Nueva Córdoba, en calle Crisol y Buenos Aires. Este martes fue una de las tres primeras en abrir y se dispuso que se realice en dos cuadras de Crisol. Por lo que se colocaron seis puestos por cuadra. Esta cantidad de carpas dependerá de la zona, del ancho de la arteria y de las condiciones que brinde cada barrio.

El director municipal contó la urgencia de estos feriantes por volver a trabajar, pero también destacó el compromiso social, ya que aceptaron, incluso, en cada feria realizar rotaciones de los puesteros semanales y menos carpas para evitar el amontonamiento de las personas.

Con cuidados. Los puestos de la feria franca están distanciados. (Nicolás Bravo)

Esta postal de ferias más espaciadas es lo que se vivió justamente en Nueva Córdoba.

Matías, un joven que atiende en esta feria, comentó a La Voz cómo fue este martes en su primer día de regreso a calle Crisol. 

“Hace ocho años que trabajo acá y ahora estamos preparados con un kit sanitario, con alcohol, lavandina. Estamos en dos cuadras: una mitad de la feria está en una, y la otra parte, en la cuadra siguiente”, explicó.

Paolo Centeno, otro de los vendedores de Crisol, contó a La Voz cómo fue el regreso a la venta. 

“Hace 20 años que trabajo en la feria y esta vez hemos estado 100 días sin trabajar, por lo que estamos muy contentos porque es trabajo, es esperar que esto se acomode”, contó el feriante de calle Crisol.

“Tomamos todas las medidas de seguridad y protocolo que nos pidieron para que haya distanciamiento social, tenemos las máscaras y los barbijos. Usamos el alcohol en gel, rociamos con lavandina y respetamos la distancia”, relató el hombre. Mientras una clienta que acaba de terminar su compra en la calle Cristol, se despidió. “Me alegro que hayan vuelto, por mí y por ustedes”.



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