Ago 2, 2020
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Se arman cada vez más puestos en las ferias de los barrios

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La necesidad puede más que el miedo al contagio, por lo que cada fin semana son más los cordobeses que arman sus puestos en los barrios y venden comida o productos usados. En algunos puntos de la ciudad ya dejaron las plazas principales y ocupan las arterias más próximas, como en Villa El Libertador.

Al comienzo de la pandemia, las plazas que funcionaban como ferias fueron valladas y la misma Policía retiraba a los feriantes que intentaban asentarse, como en Villa El Libertador o San Vicente. Pero, con la extensión de las restricciones a estas actividades y con el permiso para otras como bares y restaurantes y shoppings, contener a a los feriantes se volvió complicado para estos efectivos.

Desde hace un mes, hay ferias todos los fines de semana en algún barrio. Algunas tienen continuidad y otras van abriendo y cerrando a medida que los brotes o los cordones sanitarios están más cerca. 

En Villa El Libertador, está el grupo más grande de vendedores. Se instala los sábados y domingos, de 8 a 14, en los alrededores de la plaza principal. Los policías, que en un comienzo sacaban a los puesteros de este lugar, hoy los ayudan para que respeten la distancia social y eviten la aglomeración de personas, según el relato de los vendedores.

Ropa. La mayoría lleva para vendes vestimenta usada y comida. (José Hernández)

En Villa El Libertador está el grupo más grande de vendedores. Se instala los sábados y domingo, de 8 a 14, a los alrededores de la plaza principal. Los policías que, en un comienzo sacaban a los puesteros de este lugar, hoy los ayudan para que respeten la distancia, según el relato de los vendedores.

Manteros

Se colocan mesas y mantas. Algunos ya no llevan gazebos por temor a que se los quiten. La explanada de la parroquia Nuestra Señora del Trabajo, frente a la plaza, es también un punto elegido por feriantes.

“Antes nos corrían de la plaza, ahora estamos en la calle. Algunos nos ponemos cerca de la iglesia. Antes de la cuarentena no nos prestaban el baño para ir, pero hoy el cura nos deja que nos pongamos adelante a trabajar. Y hasta la Policía nos acomoda los puestos”, contó una mujer, que pidió reserva de su nombre. Hace comida para vender y tiene miedo de que se la secuestren en un operativo.

“Yo hace un mes que voy a la feria. Voy porque no sólo junto para comer, hay que juntar también para pagar el alquiler y comprar las cosas de limpieza”, contó Ángeles, una de las feriantes de Villa El Libertador.

Antes del inicio de la pandemia, la mujer tenía un carro en el que vendía comida en la plaza, pero ya no pudo seguir alquilando. “Yo me estoy poniendo los sábados cerca de la iglesia, gracias al cura; nos ponemos en la vereda y llevo comida”, contó.

Ángeles expresó que necesitan el apoyo de la gente. “Estamos trabajando con los cuidados”, insistió.

La situación se volvió tan crítica para sostenerse que algunos también trabajan en la semana, aunque por lo general tratan de no moverse del barrio. En el caso de Villa El Libertador, los feriantes se reunieron en la semana para protestar con carteles en la calle y recibieron el apoyo del presidente del centro vecinal, Aldo Ortega, para acompañarlos en el pedido a la Municipalidad de Córdoba.

Distancia. Los mismos puesteros tratan de ubicarse con barbijo y que se respeten los dos metros de distancia. (José Hernández)

“Tenemos un proyecto del centro vecinal y se lo mostramos a las autoridades municipales. Con los puesteros les explicamos la situación. La gente ya no aguanta, pide trabajar. Le pedimos al COE que los autorice a los puesteros porque viven sólo de eso. Ya son muchos días”, expresó Ortega.

Según el presidente de la organización barrial, ya llegan a 450 los puestos. En el recorrido que realizó junto con La Voz por las inmediaciones de la plaza, en la calle Río Negro y avenida de Mayo, describió el malestar de los feriantes, el estado de este espacio verde y la situación de los comercios más próximos.

“Acá tenemos una de las ferias más grandes de Córdoba. Hay de 400 a 450 puesteros que dependen de lo que venden en la feria”, expresó.

Puestos. Algunos llevan herramientas usadas. (José Hernádez)

“Con esto de la pandemia no los dejan vender en la plaza, no pueden llevar alimentos a su casa. Le presentamos un proyecto al COE para ver si puede ser los fines de semana. Mientras ellos tomaron la iniciativa de vender alrededor de la plaza, pero genera también malestar con los negocios, por lo que se pueden dar amontonamientos en las veredas con los que ingresan a los comercios. Pedimos que cuanto antes intervenga el Estado. Esta plaza está abandonada porque esta feria lleva más de 40 años”, dijo Ortega.

“Estamos organizados, estamos censados, estamos todos juntos”, fue uno de los carteles que mostraron los feriantes.

Y aseguraron que suman 300 familias las que viven exclusivamente de esta actividad. 

También en la zona sur comenzó a funcionar la reventa de herramientas usadas, en la que los puesteros se colocan esta vez al costado de la avenida Armada Argentina, unos metros más distantes de donde se instalaban antes de la pandemia.  

Las Heras

Mirta era feriante en el parque Las Heras, ya fue censada y consiguió el carné para trabajar cuando este espacio sea habilitado en el bulevar Las Heras. “Ya no nos está quedando nada para repartir”, dijo, casi desconsolada. Ella ofrece perchas y zapatillas, que promociona desde su teléfono, y tiene un merendero en su casa. “Nos tenemos que quedar adentro, no queda otra, pero la gente no da más, por eso salen algunos”, relató.

Su cuñada es puestera en la feria de barrio Yofre y, como en Villa El Libertador, ella empezó a ir. Por los brotes y cordones sanitarios, los feriantes se las ingeniaron para salir a vender. Lo mismo que en las plazas más valladas o con custodia, donde la venta de ropa usada era el fuerte. En Alberdi, la plaza Jerónimo del Barco volvió de a poco en los últimos fines de semana a tener de puesteros.

Pablo Charras, de Defendamos Alberdi, contó que la plaza fue vallada. “Siempre fue lugar de mucha gente, que vendía los domingos; después de que empezó esto (por la pandemia), quedó vacía. Le pusieron cintas para que la gente no se metiera. Y ahora empezamos a ver algunos, pocos vendedores. Ayudamos en un merendero y cada vez va más gente”, relató.

Otros barrios

Algo similar ocurre en barrio Vicor, donde los vecinos comenzaron a ocupar los espacios verdes para vender comida o ropa usada. Los que están más cerca del Centro ocupan con mantas o deambulan con sus productos en las manos. Los ofrecen, principalmente, los sábados después de las 14, una vez que los comercios ya están cerrados. Pero también en los días hábiles, entre las 13 y las 14, cuando es el cambio de guardia de los inspectores.

Desde la Subsecretaría de Planificación y Gestión, junto con el área de Economía Popular, confiaron que las ferias barriales, al igual que en la de Las Heras, serán reubicadas en las calles más próximas a las plazas o a los sitios en los que funcionaban antes de la pandemia, aunque esta actividad sigue esperando permiso del Centro de Operaciones de Emergencias (COE).

A través del centro vecinal, los feriantes de Villa El Libertador presentaron un protocolo de trabajo a la Municipalidad de Córdoba, que lo derivó para su evaluación al COE.

Cerca del CPC Villa El Libertador. Se ubicó nuevamente a feria de herramientas. (José Hernández)
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El texto original de este artículo fue publicado el 2/08/2020 en nuestra edición impresa.



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Sociedad

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