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19 enero, 2020
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Un poco de humor: Boca de urna, en las elecciones xeneizes

Las elecciones en Boca amenazan con generar una nueva grieta en la Argentina, en este caso en el club de la Ribera, a raíz de los fuertes cruces entre los candidatos oficialistas y los opositores, entre los cuales milita el ídolo del club, Román Riquelme.

Y fue precisamente la imagen de J.R. la generó el mayor momento de tensión entre las partes cuando el comité de campaña de su lista (“Juntos pero no amontonados por Boca”), decidió una jugada maestra: el reparto de caretas de Román entre los hinchas que se aprestaban a ingresar para el choque Boca-Argentinos Juniors. El problema surgió cuando la seguridad del club impidió el ingreso de los portadores de la máscara debido a que sus imágenes no coincidían con la fotografía del DNI exigido en el ingreso.

“Los controles miraban el DNI y cuando levantaban la vista al portador tenían el rostro de Riquelme, evidentemente no podían dejarlos pasar porque no había coincidencia entre facial, lo cual es una contravención. Si hubieran puesto la foto de Riquelme en los DNI tal vez algunos habrían pasado, pero bajo engaño”, explicó un dirigente del oficialismo. Además, la máscara tenía las dos manos de Riquelme haciendo el “Topito”, las que se sumaban a las del portador que quedaba así con cuatro manos. En ese sentido la resolución que consagra el derecho de admisión es muy claro en cuanto a prohibir el ingreso de mutantes en los estadios, es decir otra contravención. Por estas razones se obligó a los enmascarados a dejar el artículo en el ingreso, en un contenedor con la leyenda “Caretas de Riquelme”.

Pero la situación más tensa se vivió cuando un control le pidió al propio Riquelme que se quitara la “máscara”. El ídolo se negó diciendo que era su verdadera cara, a lo que el hombre de seguridad le respondió “me estás cachando” y se arrojó sobre el ahora candidato intentando arrancarle el rostro, en un forcejeo que duró unos 15 minutos. “Riquelme sufrió la extirpación de algunos cabellos y algún que otro rasguño debido a los intentos del control de quitarle la supuesta máscara, que en realidad era su propio rostro. Fue una lamentable confusión ya que el hombre de seguridad pensó que Riquelme portaba una careta de látex hiperreal”, señaló un informe oficial sobre el hecho.

Superados los inconvenientes, Riquelme se quejó de las prohibiciones padecidas por sus caretas deslizando que fue discriminado, ya que en el partido anterior en la Bombonera muchos hinchas lucieron las de Gabriel Barboza Almeida, más conocido como Gabigol, futbolista de origen brasileño que le convirtiera dos goles a River en la final de la Copa Libertadores, sin que su ingreso y permanencia en el estadio les fuera impedido. Según los partidarios de Riquelme, en función de este antecedente la portación de caretas en la Bombonera no podría ser prohibida, incluso si algún hincha deseara ingresar con la máscara de Macron, el perro Pluto o Franco de Vita.

De todos modos, la iniciativa de la careta es considerada una herramienta tan importante para la campaña que la lista riquelmeana volvería al ataque con la iniciativa, insistiendo en este caso para que sus partidarios vayan a votar mañana portando una máscara: la del Topo Yiyo. “Es Román pero al mismo tiempo no lo es, por lo que no se pueden anular los votos como votos cantados”, señaló uno de los impulsores de la idea. Además consideran que tienen como antecedente el votante que sufragó en la elección presidencial personificando al Guasón.

“Es una elección donde participarán miles de socios y no un baile máscaras”, bramaron desde el oficialismo, desde donde negaron que fueran a repartir caretas de Angelici, el presidente saliente y referente del oficialismo, como circuló por los calientes pasillos del club. La suerte está echada, las horas avanzan inexorablemente en Boca hacia unas elecciones que prometen estadios nuevos o remodelaciones del existente, grandes contrataciones, nuevo DT en tiempo récord y el inicio de una era de éxitos deportivos. Sin embargo, y por más buenas intenciones que se tengan, las épocas doradas no dependen tanto de la voluntad de los dirigentes debido principalmente a la crónica imprevisibilidad del fútbol, una característica que no pudo ser neutralizada desde los tiempos fundacionales del juego. “Yo quería prometer una buena racha, que es más cumplible y menos altisonante que comprometerse a una fase de vueltas olímpicas, pero bueno los muchachos prefirieron lo otro”, señalo un veterano y conservador dirigente opositor. La suerte ya está echada.

Edición Impresa

El texto original de este artículo fue publicado el 7/12/2019 en nuestra edición impresa.



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