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11 diciembre, 2019
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Vidal se refugió en la casa de sus padres, chateó con Macri y se prepara para ir a Costa Salguero

A pesar de la tensión contenida y del resultado incierto que signan a estas Primarias, más propias de una primera vuelta electoral que de una PASO, a la gobernadora María Eugenia Vidal nada pareció moverla de su eje. Se la vio sumamente distendida y sonriente ante la insistente demanda de sus seguidores, a los que atendió y escuchó  sin urgencias.

Tal vez la hayan ayudado en esa templanza reeditar sus ritos dominicales y también electorales. De entrada, se aferró a su única cábala: fue a votar con la misma campera de plumas Unqlo negra que usó en 2015 y en 2017. Sin maquillaje, la combinó con jeans, botas y una remera azul eléctrico. Tampoco descuidó la deferencia, como en años anteriores, de llevarle una docena de medialunas a las autoridades y fiscales de la mesa 658 donde le tocaba sufragar.

Puntualísima, a las 10.15, como había sido anunciado por su equipo de campaña,y previo a enviarle un mensaje por WhatsApp al presidente Mauricio Macri para desearle un buen día, la gobernadora y candidata arribó sin sus hijas al colegio Parroquial Don Bosco, en Castelar. El recinto lucía a esa hora casi vacío de votantes, pero atestado de cámaras y periodistas, ordenados como en una coreografía frente a la mesa de votación, según la disposición del equipo de comunicación de la gobernadora. Eso ayudó a contener el alboroto.

“Leona, guerrera, sos mi ídola”, la interceptó una mujer en la entrada del colegio apenas descendió de la camioneta oficial. Los abrazos, besos, elogios y selfies se multiplicaban con cada paso de Vidal por los pasillos hasta el patio central. Con amabilidad y paciencia, atendió todos los requerimientos. Incluso ella misma se ofreció a disparar con la cámara de sus admiradores algunas de las selfies.

“A usted no le falta nada para ser presidenta en 2023”, la halagaba Antonio, un vecino de unos 70 años que se declaró arrobado por la conducción, “la fuerza y las formas con la que ella nos trata a los bonaerenses”.

Sin colas ni otros preámbulos, en menos de un minuto salió del cuarto oscuro, posó para los fotógrafos con su voto, firmó el acta y saludó con un beso y más selfies a las autoridades de mesa.

En un breve intercambio con la prensa, repitió como en el cierre de campaña, su deseo para que “todos los argentinos y bonaerenses fueran a votar porque es nuestra oportunidad para hacer oir nuestra voz. Siempre digo que el voto más que una obligación es un derecho y la oportunidad de hacernos oír”, expresó.

“Hoy los argentinos empiezan a definir su futuro”, continuó. “Yo lo estoy viviendo con mucha tranquilidad y alegría como cualquier día de votación. Ir a votar es una fiesta y tiene que ser una alegría para todos los argentinos”.

A diferencia de las declaraciones del jefe de Gabinete, Marcos Peña, que afirmó que  la apertura de los mercados mañana será tranquila, la mandataria provincial rehusó hacer pronósticos entusiastas. Pero cuestionó el actual sistema de sufragio y señaló que entre las muchas cosas que hay que discutir “es otra manera de votar, que no sea con estas largas listas sábanas en papel”. Además de su apuesta al voto electrónico, sostuvo que “hay que repensar el sistema de PASO, pero después de la elección”.

La mandataria provincial volvió a mostrar cautela cuando le preguntaron si al fin de la jornada habría que festejar. “Ya es una celebración que estemos acá votando”, soltó.

Vidal venía de reunirse con sus colaboradores más cercanos en su hogar de la base militar de Morón. Desayunó con mate y medialunas junto al vicegobernador Daniel Salvador, el jefe de campaña y jefe de Gabinete provincial, Federico Salvai, y los precandidatos a diputados nacionales de Juntos por el Cambio Cristian Ritondo, María Luján Rey, Miguel Bazze, Silvia Lospennato y Waldo Wolff.

Había amanecido temprano, a las 7, para zambullirse en la lectura de diarios y portales.

Media hora después de votar, se reunió con sus hijas Camila y María José y con su ex marido e intendente de Morón Ramiro Tagliaferro. En familia, las acompañaron—especialmente a María José, que votaba por primera vez— hasta el colegio William Morris, también de Castelar.

El rito dominical continuó en la casa de sus padres, José Luis y Norma, en Haedo, con un asado familiar al que también asistió su hermano Nicolás.

Tras una breve siesta—el sábado se había acostado tarde, ya que fue al cine a ver El Rey León con sus hijos— Vidal estará en el bunker de Todos por el Cambio en Costa Salguero a partir de las 20, para esperar junto al Presidente Mauricio Macri y funcionarios los resultados de una jornada electoral con final incierto.

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