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23 agosto, 2019
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Vientos, fairways angostos y greens chicos, la dulce condena de Pebble Beach


















El hoyo 13 de Pebble Beach



El exuberante paisaje, el viento, los fairways angostos y los greens pequeños. El sexto

US Open

que se jugará en Pebble Beach Golf Links es digno de ser disfrutado y también es digno de ser sufrido. Al fin y al cabo es uno de los cuatro majors de la temporada y esta vez recayó en un campo de los que suele “usar”

Tiger Woods

para marcar diferencias: es difícil, se puede convertir en un calvario y esta vez tendrá un condimento picante. Aquí mismo, en 2000, el californiano estableció un increíble récord, imbatible en los Majors desde 1925: ganó por 15 golpes sobre su escolta.





























El pasto que rodea las banderas se observa bastante duro, tanto que la Asociación de Jugadores de Estados Unidos (USGA) ordenará regarlo con un suave spray, debido al tiempo seco que se espera esta semana. La variedad poa annua podría requerir ese riego en las dos primeras vueltas, para morigerar lo firmes y rápidos que estarán los greens cuya característica, también, es la de tener un declive que vuelve peligrosa la velocidad del putt en ciertos hoyos. Más aún tratándose de greens con escaso espacio para maniobrar. Hace nueve años, en el Pebble Beach Pro-Am,

Phil Mickelson

confesó que fallaría ciertos greens a propósito, para evitar pasarse. Esta cancha pública de California tiene el hoyo más corto del

PGA Tour

, el 7, con 109 yardas. La hondonada que baja del tee al green es parte de su encanto.

El índice de greens en regulación es uno de los más bajos (52% en 2010). En los comienzos, hace más de 100 años, el San Francisco Chronicle decía que el trazado “hace necesario comprar una gran cantidad de pelotas”. Eran tiempos en los que cada bola costaba más que la entrada para jugar una vuelta.
























Jack Nicklaus

, que en 1974 ganó sucesivamente el Pro-Am y el US Open, al igual que Woods en 2000, dice que “Pebble Beach sin algo de viento se convierte en un trazado no tan difícil… pero nunca se va a encontrar sin algo de viento”. Una de las claves es saber dónde atacar y dónde ser conservador y Rory McIlroy acaba de aplicar este precepto para ganar el Canadian Open, el fin de semana último.















Otra característica que denota las dificultades de Pebble Beach es que los pares 5 del recorrido de vuelta no ofrecen muchas posibilidades de bajarlos. El 14, el más difícil del PGA Tour según un video de Golf Digest, corre hacia arriba y serpentea a la derecha. En el 18, el par es para celebrar. Muestra el raro rasgo de que el Pacífico está a la izquierda, mientras que el resto del campo lo tiene a la derecha. Para huirle al agua, hay que cambiar el chip.



















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